jueves, 26 de mayo de 2011
¿La Primavera de Madrid? Crónicas perplejas (9)
Pasear entre la diversidad social produce una sensación extraña. Uno no está acostumbrado a ver, oler y sentir las mil caras de la diferencia entre los seres humanos. Eso es lo que sucede al deambular por la Puerta del Sol ahora que la disminución de los excesos multitudinarios lo permiten. Bajo los plásticos bulle una pequeña ciudad-bazar, atiborrada y aparentemente caótica pero que no vende nada; al contrario, todo lo regala en cientos de gestos de apoyo mutuo y cooperación horizontal. Información es uno de los bienes más intercambiados pero también alimentos, masajes, espiritualidad, cuidado de niños...
Estos desarrapados han iniciado un proceso de liberación de la palabra y han llenado calles y las plazas de los centros urbanos con los signos de la rebeldía. Quieren ahora hacer el camino de vuelta y agitar las mentes y los cuerpos en las periferias, los barrios y los pueblos, llenándolos con asambleas.
El ágora-bazar, de creación espontánea, horizontal y reticular respira a su propio ritmo, fuera del tiempo y del espacio oficial. No ha sido diseñada por nadie y lo ha sido por todos en horas intensas de debate y trabajo concreto, pacífico. Triunfo de la razón altruista sobre la egoísta. Triunfo momentáneo y precario, sin duda. Sol es una pequeña isla de confraternidad en un océano de individualismo y competencia. Una zona liberada en territorio enemigo.
miércoles, 25 de mayo de 2011
¿La Primavera de Madrid? Crónicas perplejas (8)
Aunque intuyen que parte del desastre electoral del PSOE tiene evidentemente que ver con la aparición del movimiento 15-M, los medios de comunicación ya lo han eliminado como objetivo de sus focos. Ha dejado de construirse el espectáculo y a otra cosa mariposa que hay que seguir luchando por el "rating".
Eppur si muove y bastante. Los insubordinados siguen en la Puerta del Sol en un gesto de perseverancia sostenido por la convicción de que las razones del movimiento se mantienen a pesar de los resultados de las elecciones, porque nunca ha sido una variable determinante para las razones de la agitación. La Puerta del Sol es ahora una feria de la heterogeneidad social. Todo tipo de iniciativas, conocidas y desconocidas, normales y excéntricas conviven bajo los plásticos y el calor afixiante de la plaza madrileña. La sociodversidad se expande a sus anchas.
Ahora se está desarrollando una dinámica inversa a la incial: si la primera consistió en ocupar el centro de la ciudad es el momento ahora de ramificarse hacia los barrios, extendiendo la organización y la participación desde el centro a la periferia. Ayer la primera convocatoria a constitur los grupos para preparar las asambleas del próximo sábado 28 de mayo superó con mucho las expectativas de los convocantes en la Plaza del Carmen
El movimiento sigue concentrado en sí mismo y en su popio poder mientras los perdedores del show electoral se lanzan los platos a a cabeza y los ganadores salivan esperando la hora de apropiarse de la tarta.
Eppur si muove y bastante. Los insubordinados siguen en la Puerta del Sol en un gesto de perseverancia sostenido por la convicción de que las razones del movimiento se mantienen a pesar de los resultados de las elecciones, porque nunca ha sido una variable determinante para las razones de la agitación. La Puerta del Sol es ahora una feria de la heterogeneidad social. Todo tipo de iniciativas, conocidas y desconocidas, normales y excéntricas conviven bajo los plásticos y el calor afixiante de la plaza madrileña. La sociodversidad se expande a sus anchas.
Ahora se está desarrollando una dinámica inversa a la incial: si la primera consistió en ocupar el centro de la ciudad es el momento ahora de ramificarse hacia los barrios, extendiendo la organización y la participación desde el centro a la periferia. Ayer la primera convocatoria a constitur los grupos para preparar las asambleas del próximo sábado 28 de mayo superó con mucho las expectativas de los convocantes en la Plaza del Carmen
El movimiento sigue concentrado en sí mismo y en su popio poder mientras los perdedores del show electoral se lanzan los platos a a cabeza y los ganadores salivan esperando la hora de apropiarse de la tarta.
domingo, 22 de mayo de 2011
¿La Primavera de Madrid? Crónicas perplejas (7)
Amanece uno de los días cruciales: el de las elecciones a los ayuntamientos. No es el día definitivo para un movimiento que tiene vocación de continuidad y que no ha nacido para cuestionar un proceso político en particular sino el sistema total, pero es sin duda un momento importante. No se juega aquí el movimiento pero aportará información acerca de su devenir.
Los insubordinados y sus gestos han dejado huellas, no cabe duda, y esas huellas incluso se prologarán más allá de las acampadas en las calles y de la conmoción mediática a las que dieron lugar. Por supuesto que ha habido, hay y habrá espectáculo, en el más "debordiano" sentido de la palabra; representación, inversión, falsedad etc. Pero nadie que haya participado en las asambleas en la Puerta de Sol y en las plazas aledañas podrá olvidar la liberación de la palabra a que dio lugar la conversación de los iguales en el ágora. Un sujeto heterogéneo, diverso, divergente y contradictorio ha comenzado a hablar y a "construir lo común" (A. Negri)
PD: "La desobediencia, cuando es masiva, es una imposición democrática y constituyente que sobrepasa las leyes y muestra las vulnerabilidades del sistema político". Pablo Iglesias Turrión
Los insubordinados y sus gestos han dejado huellas, no cabe duda, y esas huellas incluso se prologarán más allá de las acampadas en las calles y de la conmoción mediática a las que dieron lugar. Por supuesto que ha habido, hay y habrá espectáculo, en el más "debordiano" sentido de la palabra; representación, inversión, falsedad etc. Pero nadie que haya participado en las asambleas en la Puerta de Sol y en las plazas aledañas podrá olvidar la liberación de la palabra a que dio lugar la conversación de los iguales en el ágora. Un sujeto heterogéneo, diverso, divergente y contradictorio ha comenzado a hablar y a "construir lo común" (A. Negri)
Este no es un movimiento "antisistema", aunque lo cuestione radicalmente. Ya les gustaría que lo fuera a los que mandan, para exorcizarlo y reprimirlo. En la actualidad, no es posible nada fuera del sistema globalizado. Estamos dentro del sistema-mundo. Por este motivo, se trata más bien de “implosiones” en los intersticios del centro, en sus grietas, que descolocan al sistema. “No somos antisistema: el sistema es antinosotros”. Aquí está la gran radicalidad de un movimiento que no busca el poder. No es casual que se hayan ocupado los centros de las ciudades para expresar la desobediencia. Frente a esta realidad el poder vacila entre la comprensión, la asimilación y el disparo de pelotas de goma.
La agitación sociopolítica y cultural que pueden estimular estos gestos de desobediencia civil debería generar la apertura y liberación de nuevos espacios de creatividad colectiva para que otros sujetos se expresen en toda la capilaridad social. Es decir, más allá del centro físico y simbólico (la Puerta del Sol y otras plazas) en el que se encuentra ahora el movimiento. La convocatoria a asambleas de barrio para el próximo 28 de mayo va en esa dirección.PD: "La desobediencia, cuando es masiva, es una imposición democrática y constituyente que sobrepasa las leyes y muestra las vulnerabilidades del sistema político". Pablo Iglesias Turrión
viernes, 20 de mayo de 2011
¿La Primavera de Madrid? Crónicas perplejas (6)
No están entendiendo nada. La clase política y quienes la apoyan siguen leyendo con anteojeras los signos del movimiento. Continúan aplicando los mismos criterios de análisis y valoración utilizados para antiguos movimientos sociales. Miran desde las alturas a estos "chavales" y les piden "concreción en sus propuestas", ellos, que han hecho de las propuestas vacías sus señas de identidad; que han usado y abusado de la retórica publicitaria banal e inmoral? ¿Qué tiene de concreto "El gobierno de tu calle" o "Centrados en ti"?
Este es un movimiento de nuevo cuño que conecta con demandas sociales soterradas, a las cuales permite expresarse. Su rol no es conducir nada sino permitir que emerja lo reprimido, lo ausente, lo divergente. No puede concretarse, no debe concretarse más, porque no es un sujeto de cambio en sí mismo sino un actor cuyo papel es la creación de las condiciones de posibilidad del cambio posible. Su función es la de catalizador. Un modelo implícito es el movimiento neozapatista que se autoconcibe como un grupo "que plantea una serie de demandas que encuentran coincidencia, reflejos o espejos en las demandas de otras partes del mundo". Ambos son "movimientos espejo" pues reflejan y devuelven la imagen de lo que bulle en las entrañas de la vida social capturando las energías de cambio que sale de ella.
La tarea de los cambios concretos no debe recaer sobre este movimiento en general ni sobre los acampados en las plazas en particular. Quienes deben diseñar proyectos y llevarlos a cabo son los individuos y colectivos en sus propias prácticas sociales animados por la apertura mental, cultural y política que ha favorecido la acción de los insubordinados. El movimiento ha comenzado a dibujar un camino, quienes debemos transitarlo somos nosotros.
Este es un movimiento de nuevo cuño que conecta con demandas sociales soterradas, a las cuales permite expresarse. Su rol no es conducir nada sino permitir que emerja lo reprimido, lo ausente, lo divergente. No puede concretarse, no debe concretarse más, porque no es un sujeto de cambio en sí mismo sino un actor cuyo papel es la creación de las condiciones de posibilidad del cambio posible. Su función es la de catalizador. Un modelo implícito es el movimiento neozapatista que se autoconcibe como un grupo "que plantea una serie de demandas que encuentran coincidencia, reflejos o espejos en las demandas de otras partes del mundo". Ambos son "movimientos espejo" pues reflejan y devuelven la imagen de lo que bulle en las entrañas de la vida social capturando las energías de cambio que sale de ella.
La tarea de los cambios concretos no debe recaer sobre este movimiento en general ni sobre los acampados en las plazas en particular. Quienes deben diseñar proyectos y llevarlos a cabo son los individuos y colectivos en sus propias prácticas sociales animados por la apertura mental, cultural y política que ha favorecido la acción de los insubordinados. El movimiento ha comenzado a dibujar un camino, quienes debemos transitarlo somos nosotros.
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jueves, 19 de mayo de 2011
¿La Primavera de Madrid? Crónicas perplejas (5)
Anoche llovió en el ágora madrileño. Los insubordinados resistieron. Ya se sabe lo difícil que, para los propósitos humanos, resultan los elementos. Napoleón y otros lo pagaron caro. Los plásticos y la energía juvenil en este caso bastaron para una primera batalla victoriosa. La noche fría y húmeda no impidió la continuación del trabajo de organización. "Durante la noche han continuado los trabajos de los distintos comités que se encargan de buscar alimentos, bebidas e incluso medicinas", dice la prensa.
El movimiento sigue movido por la pasión. Anoche la plaza se llenó aún más que otros días estimulados los participantes por la noticia de una confusa prohibición por parte de las autoridades incompetentes. El desconcierto de toda la clase política es manifiesto y patético. Siguen sin entender nada de lo que se está cociendo en la olla ciudadana. Se niegan a aceptar la radicalidad de la propuesta rebelde y cínicamente manifiestan su "comprensión" a sus demandas. Continúan mirando de arriba hacia abajo y no se dan cuenta que esa jerarquía es la que está justamente está en cuestión. Se niegan a entender que esto no es desorden sino otra forma de orden. No saben manejarse con una rebeldía que no está en los márgenes sino en los intersticios del centro.
La derecha y la extrema derecha mediática, esa que se fué sacando durante estos años su difraz democrático, ahora está asustada por el contenido "antisistema" de la protesta a la vez que, de nuevo, quieren ver la mano oculta del Zapatero en los acontecimientos. El PSOE no quiere aceptar que el movimiento les niega su caracter de organización ni siquiera progresista y que su futuro está en cuestión. Izquierda Unida trata de reivindicar su comportamiento político crítico desde siempre. No le falta razón pero sabemos el alcance del terremoto sociopolítico de la protesta.
El movimiento sigue movido por la pasión. Anoche la plaza se llenó aún más que otros días estimulados los participantes por la noticia de una confusa prohibición por parte de las autoridades incompetentes. El desconcierto de toda la clase política es manifiesto y patético. Siguen sin entender nada de lo que se está cociendo en la olla ciudadana. Se niegan a aceptar la radicalidad de la propuesta rebelde y cínicamente manifiestan su "comprensión" a sus demandas. Continúan mirando de arriba hacia abajo y no se dan cuenta que esa jerarquía es la que está justamente está en cuestión. Se niegan a entender que esto no es desorden sino otra forma de orden. No saben manejarse con una rebeldía que no está en los márgenes sino en los intersticios del centro.
La derecha y la extrema derecha mediática, esa que se fué sacando durante estos años su difraz democrático, ahora está asustada por el contenido "antisistema" de la protesta a la vez que, de nuevo, quieren ver la mano oculta del Zapatero en los acontecimientos. El PSOE no quiere aceptar que el movimiento les niega su caracter de organización ni siquiera progresista y que su futuro está en cuestión. Izquierda Unida trata de reivindicar su comportamiento político crítico desde siempre. No le falta razón pero sabemos el alcance del terremoto sociopolítico de la protesta.
miércoles, 18 de mayo de 2011
¿La Primavera de Madrid? Crónicas perplejas (4)
El movimiento continúa y, como todos, se demuestra andando. Los pasos aquí son veloces. Los insubordinados se resisten a entregar una identidad única. Los nombres cambian a ritmo de twitter: Uno de los últimos,"yes we camp", demuestra humor a la vez que acierto descriptivo. Desde fuera los medios de comunicación y el poder político se incomodan con la variabilidad semántica en general y con la rotación de los portavoces en particular: necesitan crear líderazgos y figuras fijas. Tal es su condicionamiento mental.
Pero aquí está justamente la diferencia de lo que pasa. Los problemas de legibilidad externa del movimiento son una expresión más de la crisis de legibilidad global del sistema. La propia transparencia de las redes cibernéticas crea opacidades para la lectura externa. Ahora es el tiempo del sentido interno de los congregados que no rinden cuentas más que a su deseo.
Es un movimiento sin trayectoria definida porque su punto de partida no es el análisis ni la estrategia sino "el grito" (John Holloway) "En el principio es el grito. Nosotros gritamos. (...) Empezamos desde la negación, desde la disonancia. La disonancia puede tomar muchas formas: la de un murmullo inarticulado de descontento, la de lágrimas de frustración, la de un grito de furia, la de un rugido confiado. La de un desasosiego, una confusión un anhelo o una vibración crítica".
La función principal de este movimiento, si persevera y resiste, lejos de cualquier voluntad de conquista del poder, será la de un catalizador que favorezca la emergencia de lo ausente, de lo reprimido y de lo silenciado por la razón dominante y todas sus policías: las del cuerpo y las del espíritu. La catálisis sociopolítica y cultural que pueden estimular estos gestos de desobediencia civil debería generar la apertura y liberación de nuevos espacios y momentos de ilusión grupal, que sean, a su vez, el preámbulo de intervenciones, de otros sujetos, en toda la capilaridad social,. Más allá del centro físico y simbólico en el que se encuentran ahora.
Este no es un movimiento "antisistema", ya les gustaría a los que mandan, porque, en la actualidad, no es posible nada fuera del sistema. Son más bien implosiones desde los interticios del centro, en sus grietas, que descolocan al poder y que por eso vacila entre la comprensión, la asimilación y el disparo de pelotas de goma.
Cada día que pasa el poder se pone más inquieto. Hoy han prohibido la concentración. Veremos.
Pero aquí está justamente la diferencia de lo que pasa. Los problemas de legibilidad externa del movimiento son una expresión más de la crisis de legibilidad global del sistema. La propia transparencia de las redes cibernéticas crea opacidades para la lectura externa. Ahora es el tiempo del sentido interno de los congregados que no rinden cuentas más que a su deseo.
Es un movimiento sin trayectoria definida porque su punto de partida no es el análisis ni la estrategia sino "el grito" (John Holloway) "En el principio es el grito. Nosotros gritamos. (...) Empezamos desde la negación, desde la disonancia. La disonancia puede tomar muchas formas: la de un murmullo inarticulado de descontento, la de lágrimas de frustración, la de un grito de furia, la de un rugido confiado. La de un desasosiego, una confusión un anhelo o una vibración crítica".
La función principal de este movimiento, si persevera y resiste, lejos de cualquier voluntad de conquista del poder, será la de un catalizador que favorezca la emergencia de lo ausente, de lo reprimido y de lo silenciado por la razón dominante y todas sus policías: las del cuerpo y las del espíritu. La catálisis sociopolítica y cultural que pueden estimular estos gestos de desobediencia civil debería generar la apertura y liberación de nuevos espacios y momentos de ilusión grupal, que sean, a su vez, el preámbulo de intervenciones, de otros sujetos, en toda la capilaridad social,. Más allá del centro físico y simbólico en el que se encuentran ahora.
Este no es un movimiento "antisistema", ya les gustaría a los que mandan, porque, en la actualidad, no es posible nada fuera del sistema. Son más bien implosiones desde los interticios del centro, en sus grietas, que descolocan al poder y que por eso vacila entre la comprensión, la asimilación y el disparo de pelotas de goma.
Cada día que pasa el poder se pone más inquieto. Hoy han prohibido la concentración. Veremos.
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¿La Primavera de Madrid? Crónicas perplejas (3)
La concentración no autorizada en la Puerta del Sol, ayer martes a las ocho, probablemente sea una de las más grandes convocadas en este último período democrático en España. La más desafecta al sistema político, sin duda. Y la más gritona y la más energética y la más fotografiada y grabada. Un éxito de público y crítica.
Los insubordinados lograron cumplir su propósito y han acampado en el lugar y durante la madrugada trabajaron en la definción y distribución de tareas a las comisiones creadas ad hoc. Todo un ejercicio de ética y convicción asamblearia. El gobierno no cumplió su promesa de desalojo. Eso no significa que no lo vaya a hacer; está esperando que se reduzca el número de manifestantes. Ayer desalojaron a unos cien ahora son cerca de mil y con los ojos mediáticos vigilantes. Por ahora, no salen las cuentas para la represión. No obstante, en rigor, nadie sabe qué hacer con estos manifestantes y sus ramificaciones en muchas ciudades españolas. Ni siquiera los manifestantes mismos, da la impresión. Esto no es necesariamente negativo, por ahora.
El movimiento sabe que depende de las tecnologías y de las redes sociales para sobrevivir por eso ha pedido "a todo el mundo que vive cerca de las plazas de las acampadas que liberen sus redes wifi". Aquí está su mayor potencia y su mayor debilidad. Sin expresión física, corporal, el movimiento pierde fuerza pero sin el vínculo cibernético sencillamente no existe.
El movimiento ha hecho de la crítica a la política y a los partidos y sindicatos "tradicionales" su seña de identidad más fuerte: con ese mensaje, mil veces repetido, han logrado crecer y generar simpatías. Pero ese mensaje tiene un límite por dos motivos: en primer lugar forma parte de las actitudes antipolítica dominantes en una parte importante de la sociedad española, incluyendo las de la derecha facistoide y, en segundo lugar, sin aliados este movimiento tiene pocas posibilidades de avanzar. Y estos aliados tendrá, necesariamente, que buscarlos y encontrarlos entre el importante sector de activistas que durante años han trabajado políticamente desde una posición critica a los partidos y sindicatos tradicionales. Incluso hacia esos estos mismos sectores deberán desarrollar vías de comunicación abandonando la ilusión de que la historia ha empezado con esta generación.
El movimiento es heterogéneo, sin duda, y está en evidente proceso de construcción. Su unidad es, a la vez, frágil y sólida: "unidos por el sentido común" rezaba ayer una de las pancartas escrita sobre un cartón. Eso: frágil y sólida, como el sentido común.
Los insubordinados lograron cumplir su propósito y han acampado en el lugar y durante la madrugada trabajaron en la definción y distribución de tareas a las comisiones creadas ad hoc. Todo un ejercicio de ética y convicción asamblearia. El gobierno no cumplió su promesa de desalojo. Eso no significa que no lo vaya a hacer; está esperando que se reduzca el número de manifestantes. Ayer desalojaron a unos cien ahora son cerca de mil y con los ojos mediáticos vigilantes. Por ahora, no salen las cuentas para la represión. No obstante, en rigor, nadie sabe qué hacer con estos manifestantes y sus ramificaciones en muchas ciudades españolas. Ni siquiera los manifestantes mismos, da la impresión. Esto no es necesariamente negativo, por ahora.
El movimiento sabe que depende de las tecnologías y de las redes sociales para sobrevivir por eso ha pedido "a todo el mundo que vive cerca de las plazas de las acampadas que liberen sus redes wifi". Aquí está su mayor potencia y su mayor debilidad. Sin expresión física, corporal, el movimiento pierde fuerza pero sin el vínculo cibernético sencillamente no existe.
El movimiento ha hecho de la crítica a la política y a los partidos y sindicatos "tradicionales" su seña de identidad más fuerte: con ese mensaje, mil veces repetido, han logrado crecer y generar simpatías. Pero ese mensaje tiene un límite por dos motivos: en primer lugar forma parte de las actitudes antipolítica dominantes en una parte importante de la sociedad española, incluyendo las de la derecha facistoide y, en segundo lugar, sin aliados este movimiento tiene pocas posibilidades de avanzar. Y estos aliados tendrá, necesariamente, que buscarlos y encontrarlos entre el importante sector de activistas que durante años han trabajado políticamente desde una posición critica a los partidos y sindicatos tradicionales. Incluso hacia esos estos mismos sectores deberán desarrollar vías de comunicación abandonando la ilusión de que la historia ha empezado con esta generación.
El movimiento es heterogéneo, sin duda, y está en evidente proceso de construcción. Su unidad es, a la vez, frágil y sólida: "unidos por el sentido común" rezaba ayer una de las pancartas escrita sobre un cartón. Eso: frágil y sólida, como el sentido común.
martes, 17 de mayo de 2011
¿La Primavera de Madrid? Crónicas perplejas (2)
El movimiento crece a medida que el día se acaba. Las famosísimas redes sociales echan humo convocando para la manifestación de hoy a las ocho. La cosa genera solidaridad internacional. En Twitter podemos leer:
"At 19:00 starts a camp at Spanish embassy at London (UK). #spanishrevolution #europeanrevolution #nonosvamos #acampadasol. ¿Spanish revolution?
La velocidad del ciberespacio acelera los acontecimientos. Estos han pillado a toda la clase política con el paso cambiado.Es lo que tienen las dinámicas sociales. Estaban muy ocupados haciendo números para las próximas elecciones. A la derecha le importa más bien poco mientras no le ensucien las calles y resten votos a los candidatos de Zapatero. El PSOE e Izquierda Unida tratan de guiñarle el ojo izquierdo a los chicos rebeldes pero éstos no se dan por aludidos. Demasiado tarde.
La manifestación de hoy se realizará cargada de razones, aún más si cabe, después del desalojo de esta madrugada. La violencia policial está funcionando como la esperada chispa. Nadie sabe lo que pasará en los días que vienen. Mucho menos este sociólogo metido a cronista de urgencia y perplejo como casi todos.
PD: Instrucciones en la red.
"Concentraciones esta tarde: 1- Está prohibido juntarse en grupos de más de 19 personas (por una ley de 2002); 2- Se puede pernoctar en la Vereda Real (C/Alcalá) por una ley antigua sobre transhumancia. Estrategia: grupos de 19 personas a lo largo de Calle Alcalá. Copialo y pégalo en tu muro"
"At 19:00 starts a camp at Spanish embassy at London (UK). #spanishrevolution #europeanrevolution #nonosvamos #acampadasol. ¿Spanish revolution?
La velocidad del ciberespacio acelera los acontecimientos. Estos han pillado a toda la clase política con el paso cambiado.Es lo que tienen las dinámicas sociales. Estaban muy ocupados haciendo números para las próximas elecciones. A la derecha le importa más bien poco mientras no le ensucien las calles y resten votos a los candidatos de Zapatero. El PSOE e Izquierda Unida tratan de guiñarle el ojo izquierdo a los chicos rebeldes pero éstos no se dan por aludidos. Demasiado tarde.
La manifestación de hoy se realizará cargada de razones, aún más si cabe, después del desalojo de esta madrugada. La violencia policial está funcionando como la esperada chispa. Nadie sabe lo que pasará en los días que vienen. Mucho menos este sociólogo metido a cronista de urgencia y perplejo como casi todos.
PD: Instrucciones en la red.
"Concentraciones esta tarde: 1- Está prohibido juntarse en grupos de más de 19 personas (por una ley de 2002); 2- Se puede pernoctar en la Vereda Real (C/Alcalá) por una ley antigua sobre transhumancia. Estrategia: grupos de 19 personas a lo largo de Calle Alcalá. Copialo y pégalo en tu muro"
¿La Primavera de Madrid? Crónicas perplejas (1)
En las manifestaciones callejeras se expresan las criticas y las utopías sociales. En las de Mayo del 68 los insubordinados decretaron la prohibición de las prohibiciones y creyeron avistar la playa bajo los adoquines. Después el tsunami de la reacción conservadora arrasó durante décadas todas las playas de la utopía y fuimos acumulando derrota tras derrota. Seguimos en ellas pero la historia no ha finalizado y las nuevas generaciones reinventan los proyectos, el impulso utópico y ponen los deseos a trabajar.
En Madrid, ayer, domingo primaveral y luminoso, participamos en una manifestación, masiva, lúdica y crítica. Estuvimos a veces dentro y a veces fuera la barrera, como en las corridas de toros. La Sociología es una disciplina de observación y sus cultores necesitan momentos de salida del sistema observado. El escepticismo también.
Fuimos convocados, twitter y Facebook mediante, por !Decocracia Real Ya! colectivo juvenil e informe que puede apuntarse desde ahora un gran triunfo en su reducida biografía militante.
La manifestación se extendió en el espacio de la ciudad. Permanecerá hasta antes de las elecciones municipales acampada en la Puerta del Sol. Hoy martes a las ocho se ha producido una inédita asamblea, de rasgos ácratas en su funcionamiento y popular en su participación, a los pies del Oso y el Madroño. Aunque las probabilidades de disolución de la energía ciudadana son muchas no cabe duda que se está haciendo historia. Por ahora, es expresión del descontento de los hijos y nietos del Estado de Bienestar español, ninguneados por la crisis e indignados por los abusos e inmoralidad del sistema y sus secuaces. Ya se verá si son capaces de convocar a las mayorías para un cambio de estructuras y si pueden convertir la indignación en objetivos y programa. Es decir, cuando el movimiento madure y, desgraciadamente, se haga más aburrido.
Esta madrugada la policía los ha desalojado de la Puerta del Sol. Continuará.
En Madrid, ayer, domingo primaveral y luminoso, participamos en una manifestación, masiva, lúdica y crítica. Estuvimos a veces dentro y a veces fuera la barrera, como en las corridas de toros. La Sociología es una disciplina de observación y sus cultores necesitan momentos de salida del sistema observado. El escepticismo también.
Fuimos convocados, twitter y Facebook mediante, por !Decocracia Real Ya! colectivo juvenil e informe que puede apuntarse desde ahora un gran triunfo en su reducida biografía militante.
La manifestación se extendió en el espacio de la ciudad. Permanecerá hasta antes de las elecciones municipales acampada en la Puerta del Sol. Hoy martes a las ocho se ha producido una inédita asamblea, de rasgos ácratas en su funcionamiento y popular en su participación, a los pies del Oso y el Madroño. Aunque las probabilidades de disolución de la energía ciudadana son muchas no cabe duda que se está haciendo historia. Por ahora, es expresión del descontento de los hijos y nietos del Estado de Bienestar español, ninguneados por la crisis e indignados por los abusos e inmoralidad del sistema y sus secuaces. Ya se verá si son capaces de convocar a las mayorías para un cambio de estructuras y si pueden convertir la indignación en objetivos y programa. Es decir, cuando el movimiento madure y, desgraciadamente, se haga más aburrido.
Esta madrugada la policía los ha desalojado de la Puerta del Sol. Continuará.
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