No están entendiendo nada. La clase política y quienes la apoyan siguen leyendo con anteojeras los signos del movimiento. Continúan aplicando los mismos criterios de análisis y valoración utilizados para antiguos movimientos sociales. Miran desde las alturas a estos "chavales" y les piden "concreción en sus propuestas", ellos, que han hecho de las propuestas vacías sus señas de identidad; que han usado y abusado de la retórica publicitaria banal e inmoral? ¿Qué tiene de concreto "El gobierno de tu calle" o "Centrados en ti"?
Este es un movimiento de nuevo cuño que conecta con demandas sociales soterradas, a las cuales permite expresarse. Su rol no es conducir nada sino permitir que emerja lo reprimido, lo ausente, lo divergente. No puede concretarse, no debe concretarse más, porque no es un sujeto de cambio en sí mismo sino un actor cuyo papel es la creación de las condiciones de posibilidad del cambio posible. Su función es la de catalizador. Un modelo implícito es el movimiento neozapatista que se autoconcibe como un grupo "que plantea una serie de demandas que encuentran coincidencia, reflejos o espejos en las demandas de otras partes del mundo". Ambos son "movimientos espejo" pues reflejan y devuelven la imagen de lo que bulle en las entrañas de la vida social capturando las energías de cambio que sale de ella.
La tarea de los cambios concretos no debe recaer sobre este movimiento en general ni sobre los acampados en las plazas en particular. Quienes deben diseñar proyectos y llevarlos a cabo son los individuos y colectivos en sus propias prácticas sociales animados por la apertura mental, cultural y política que ha favorecido la acción de los insubordinados. El movimiento ha comenzado a dibujar un camino, quienes debemos transitarlo somos nosotros.
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