domingo, 22 de mayo de 2011

¿La Primavera de Madrid? Crónicas perplejas (7)

Amanece uno de los días cruciales: el de las elecciones a los ayuntamientos. No es el día definitivo para un movimiento que tiene vocación de continuidad y que no ha nacido para cuestionar un proceso político en particular sino el sistema total, pero es sin duda un momento importante. No se juega aquí el movimiento pero aportará  información acerca de su devenir.

Los insubordinados y sus gestos han dejado huellas, no cabe duda, y esas huellas incluso se prologarán más allá de las acampadas en las calles y de la conmoción mediática a las que dieron lugar. Por supuesto que ha habido, hay y habrá espectáculo, en el más "debordiano" sentido de la palabra; representación, inversión, falsedad etc. Pero nadie que haya participado en las asambleas en la Puerta de Sol y en las plazas aledañas podrá olvidar la liberación de la palabra a que dio lugar la conversación de los iguales en el ágora. Un sujeto heterogéneo, diverso, divergente y contradictorio ha comenzado a hablar y a "construir lo común" (A. Negri)

Este no es un movimiento "antisistema", aunque lo cuestione radicalmente. Ya les gustaría que lo fuera a los que mandan, para exorcizarlo y reprimirlo. En la actualidad, no es posible nada fuera del sistema globalizado. Estamos dentro del sistema-mundo. Por este motivo, se trata más bien de “implosiones” en los intersticios del centro, en sus grietas, que descolocan al sistema. “No somos antisistema: el sistema es antinosotros”. Aquí está la gran radicalidad de un movimiento que no busca el poder. No es casual que se hayan ocupado los centros de las ciudades para expresar la desobediencia. Frente a esta realidad el poder vacila entre la comprensión, la asimilación y el disparo de pelotas de goma.

La agitación sociopolítica y cultural que pueden estimular estos gestos de desobediencia civil debería generar la apertura y liberación de nuevos espacios de creatividad colectiva para que otros sujetos se expresen en toda la capilaridad social.  Es decir, más allá del centro físico y simbólico (la Puerta del Sol y otras plazas) en el que se encuentra ahora el movimiento. La convocatoria a asambleas de barrio  para el próximo 28 de mayo va en esa dirección.


PD: "La desobediencia, cuando es masiva, es una imposición democrática y constituyente que sobrepasa las leyes y muestra las vulnerabilidades del sistema político". Pablo Iglesias Turrión

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