domingo, 30 de diciembre de 2012
Arrugas
Miro mis manos y me sorprenden sus arrugas. No deberían sorprenderme porque soy un cincuentón avanzado, sin embargo lo hago pues son arrugas que no veo con esa intensidad en mi rostro en el espejo, mi reserva de identidad cotidiana. Ergo, me miro poco las manos, símbolos del "hacer" y, a lo mejor, demasiado el ombligo, símbolo solipsista.
Las arrugas de la piel humana tienen mala fama: existe una industria destinada a luchar contra ellas que fabrica toda clase de inútiles ungüentos, incapaces de detener la entropía de la vida. Hace unas décadas Adolfo Dominguez las reivindicó para la ropa. El eslogan "La arruga es bella" acompañó nuestros años de la "Movida" y del disseny, cuando España parecía, por fin ser europea, rubia y de ojos azules."Cuando fuimos los mejores " cantaría después el inefable Loquillo.Luego llegó la lenta decadencia del imperio de las ilusiones hasta hoy, tiempos abúlicos, ansiosos y menesterosos.
Una arruga es "un pliegue de la piel que puede ser provocado por distintos factores pero principalmente por la edad. Por extensión, cualquier pliegue en una superficie flexible". Las arrugas son surcos que el tiempo dibuja sin nuestro consentimiento, en la epidermis y en las profundidades también. Los años nos hacen rugosos, asperos, con demasiados relieves y sinuosidades. Pero para salvarnos existen las arrugas de la risa, arrugas felices y vitales. Probablemente, son pocas, muy pocas, pero se han quedado allí tal vez para recordarnos que en realidad nunca hemos sido ni seremos los mejores sino que más bien somos lo que hemos podido ser riéndonos de nosotros mismos.
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sábado, 15 de diciembre de 2012
Mario, el pastor
Mario se abriga porque en la Sierra madrileña ahora hace un frío del carajo, aunque no es imprescindible que los grajos aparezcan por algún lado, y sale a acompañar a sus ovejas por las laderas de unos montes hirsutos y cenicientos. Yo acompaño al acompañante y también me abrigo, preparándome para caminar unas horas de quietud bajo un sol invernal que lucha contra el incansable viento serrano. Aquí hay poesía a la espera del poema y del poeta que lo escriba.
Las ovejas son seres extraños, gregarios hasta el exceso. Son máquinas de comer, instintivas y sensoriales. Nacen para reproducirse, como nosotros, los monos desnudos, sólo que ellas no lo saben. Nosotros lo sabemos pero eso no nos salva de la estupidez. Mario me dice que este gregarismo atrae a los corzos, que él ha visto durmiendo en medio del rebaño de ovejas. Todos, al parecer, necesitamos el calorcito de la manada, o de la tribu, para paliar por un momento la soledad que, aunque la busquemos, no deja de parecernos, a veces, excesiva.
A Mario le gusta este bosque que ha ido creciendo de manera espontánea, sin que sea necesario una plantación de árboles con diseño ingenieril y objetivos de mercado. Mario prefiere estos robles retorcidos, disímiles y quejumbrosos, a los árboles rectos, alineados y alienados, que le enseñaron a plantar y a industrializar durante su formación forestal.
En sus diarias caminatas junto a su rebaño alguna vez, me cuenta, se ha encontrado con cazadores, esta subespecie humana con aspecto contemporáneo y ética neolítica. Dice le gustaría gritarles que su trabajo como pastor es eso, un trabajo, mientras que lo que ellos hacen es una diversión de fin de semana. A mí también.
Mario es una buena persona. Las buenas personas se distinguen de las malas por sus actos y su mirada. La mirada de Mario y sus actos no son equívocos. Mario, por ahora, es pastor de ovejas, a lo mejor quiere ser pastor de almas o su destino sea ese sin que él lo busque.
Las ovejas son seres extraños, gregarios hasta el exceso. Son máquinas de comer, instintivas y sensoriales. Nacen para reproducirse, como nosotros, los monos desnudos, sólo que ellas no lo saben. Nosotros lo sabemos pero eso no nos salva de la estupidez. Mario me dice que este gregarismo atrae a los corzos, que él ha visto durmiendo en medio del rebaño de ovejas. Todos, al parecer, necesitamos el calorcito de la manada, o de la tribu, para paliar por un momento la soledad que, aunque la busquemos, no deja de parecernos, a veces, excesiva.
A Mario le gusta este bosque que ha ido creciendo de manera espontánea, sin que sea necesario una plantación de árboles con diseño ingenieril y objetivos de mercado. Mario prefiere estos robles retorcidos, disímiles y quejumbrosos, a los árboles rectos, alineados y alienados, que le enseñaron a plantar y a industrializar durante su formación forestal.
En sus diarias caminatas junto a su rebaño alguna vez, me cuenta, se ha encontrado con cazadores, esta subespecie humana con aspecto contemporáneo y ética neolítica. Dice le gustaría gritarles que su trabajo como pastor es eso, un trabajo, mientras que lo que ellos hacen es una diversión de fin de semana. A mí también.
Mario es una buena persona. Las buenas personas se distinguen de las malas por sus actos y su mirada. La mirada de Mario y sus actos no son equívocos. Mario, por ahora, es pastor de ovejas, a lo mejor quiere ser pastor de almas o su destino sea ese sin que él lo busque.
viernes, 12 de octubre de 2012
Saberes ausentes y probabilidad de esperanza


En Madarcos, pueblo serrano de la Comunidad de Madrid, este pasado fin de semana se realizó una jornada de "encuentro y recuperación de tradiciones" ("Madarcos ayer y hoy"). Fue un día de fiesta, masiva y solidaria. Este amanuense asistió como voyeur antropológico y porque su hija Andrea forma parte de ese grupo de locos que se resiste a que Madarcos y otros pueblos desaparezcan de la memoria colectiva, contribuyendo con su trabajo y cariño a la activación económica y cultural del lugar.
Durante el día del encuentro se realizaron talleres, exposiciones y actuaciones, la mayoría girando en torno a prácticas y objetos vinculados la tradición de la zona. La miel, el pan, el cuero, los tejidos, los instrumentos musicales y de labranza junto con la respostería tradicional y los bailes, fueron protagonistas de un encuentro que se extendió hasta altas horas de la noche.
Boaventura de Sousa Santos, lúcido sociólogo portugués, defiende una "Sociología de las ausencias". Constatando que la experiencia social en todo el mundo es mucho más amplia que la tradición científica, filosófica, tecnológica, industrial etc. dominante y que esta riqueza social está siendo desperdiciada, propone una "Sociología de las emergencias" encaminada a combatir ese avasallamiento cultural. Constata que lo que no existe es, en verdad, "activamente producido como no existente" y que es necesario transformar las ausencias en presencias. "Hay producción de inexistencias siempre que una identidad dada es descalificada y tornada invisible, innintelegible o descartable", afirma.
No es fácil la recuperación de saberes y formas de hacer que los discursos y prácticas hegemónicas han dejado en los márgenes de la historia. Pero tampoco es fácil no caer en el folklorismo y el tradicionalismo reaccionario. La recuperación tiene sentido si conecta con prácticas actuales y ayuda a proyectarlas hacia adelante pues, de lo contrario, puede ser sólo una simple añoranza de un pasado idealizado y servir para dar argumentos a los siempre dispuestos a restituir supuestas identidades atávicas.
Por eso, la "Sociología de las emergencias" tiene valor si consiste en una "ampliación simbólica de los saberes, prácticas y agentes de modo que se identifiquen en ellas las tendencias de futuro (...) sobre las cuales es posible actuar para maximizar la probabilidad de esperanza en relación a la probabilidad de frustración". La "recuperación" es, de esta manera, una apuesta de futuro, no la ingenua nostalgia de un pasado perdido en los recovecos de la historia. Es una forma de imaginación colectiva que "implica conocer las condiciones de posibilidad de la esperanza y definir principios de acción que promuevan la realización de esas condiciones". Creo que las buenas gentes de Mardarcos están en este camino.
jueves, 27 de septiembre de 2012
Daño psicosocial y tristeza
Por daño piscosocial se entiende, entre otras cosas, los efectos que situaciones sociales traumáticas tienen sobre los individuos. Las guerras o las dictaduras son ejemplos de escenarios sociales donde las subjetividades quedan heridas, fracturadas o sencillamente rotas, irremediablemente. Los bombardeos sobre la población civil o una política de tortura sistemática sobre ella dejan sus huellas de horror en la subjetividad profunda de los individuos.
A diferencia de los traumas sociales derivados de catástrofes naturales, los conflictos de este tipo expresan la ruptura del lazo social, del vínculo con el Otro, ya sea el Otro político, étnico o cultural. Otro, como tú, tu semejante, que de pronto muestra todo los signos y las conductas del extraño, del diferente, te ha infringido la herida. Por eso, no hay daño más doloroso, más "entrañable", es decir, el que hiere las entrañas, que el producido por el, hasta ahora, cercano, aquél en el que confiabas. El militar torturado por sus propios compañeros de armas o el habitante de un barrio que es atacado por los vecinos con quienes hasta ese momento connvivía tranquilamente (caso de la ex-Yugoeslavia) viven un doble dolor: el de la herida en sí misma, física o psicológica, y el de reconocer con estupor la proximidad del causante del daño.Lo que se ha roto es el vínculo social en su dimensión más profunda. La tristeza sin duda es uno de los sentimientos que quedan después del ruido de las explosiones y el grito apagado en las lúgubres habitaciones de la picana eléctrica.
Pero también una repentina, aunque no por eso menos intuida, crisis económica de agónico desarrollo, bombardean y torturan a los sujetos."No sabemos, no confiamos, no esperamos" dice Vivente Verdú en su artículo "El oráculo de la tristeza". y agrega: "Una ancha y hosca manta gris se ha extendido gradualmente sobre estos años de la Gran Crisis sobre el alma entera de la población". No saber, desconfianza y ausencia de expectativas son los resultados de unas agresiones silenciosas y cínicas, pero que aquí, a diferencia de los ejemplos anteriores, no son hechas por un Otro concreto, identificable; un Otro con rostro, que pueda ser distinguido con claridad. "Capitalismo", "banca", "mercados", "rescates", "primas de riesgo" etc. son significantes con los que intentamos estabilizar o fijar, nombrándolos, a posibles Otros. Pero estas realidades son camaleónicas, se mimetizan entre sí y sólo muestran parcialidades e intermitencias de su poder y de la agresión que infringen. Por eso, pasamos del reino del miedo (a algo conocido) al reino de la angustia (frente algo que desconocemos). Por eso la "ancha y hosca mancha gris" se abalanza sobre el alma colectiva.
A diferencia de los traumas sociales derivados de catástrofes naturales, los conflictos de este tipo expresan la ruptura del lazo social, del vínculo con el Otro, ya sea el Otro político, étnico o cultural. Otro, como tú, tu semejante, que de pronto muestra todo los signos y las conductas del extraño, del diferente, te ha infringido la herida. Por eso, no hay daño más doloroso, más "entrañable", es decir, el que hiere las entrañas, que el producido por el, hasta ahora, cercano, aquél en el que confiabas. El militar torturado por sus propios compañeros de armas o el habitante de un barrio que es atacado por los vecinos con quienes hasta ese momento connvivía tranquilamente (caso de la ex-Yugoeslavia) viven un doble dolor: el de la herida en sí misma, física o psicológica, y el de reconocer con estupor la proximidad del causante del daño.Lo que se ha roto es el vínculo social en su dimensión más profunda. La tristeza sin duda es uno de los sentimientos que quedan después del ruido de las explosiones y el grito apagado en las lúgubres habitaciones de la picana eléctrica.
Pero también una repentina, aunque no por eso menos intuida, crisis económica de agónico desarrollo, bombardean y torturan a los sujetos."No sabemos, no confiamos, no esperamos" dice Vivente Verdú en su artículo "El oráculo de la tristeza". y agrega: "Una ancha y hosca manta gris se ha extendido gradualmente sobre estos años de la Gran Crisis sobre el alma entera de la población". No saber, desconfianza y ausencia de expectativas son los resultados de unas agresiones silenciosas y cínicas, pero que aquí, a diferencia de los ejemplos anteriores, no son hechas por un Otro concreto, identificable; un Otro con rostro, que pueda ser distinguido con claridad. "Capitalismo", "banca", "mercados", "rescates", "primas de riesgo" etc. son significantes con los que intentamos estabilizar o fijar, nombrándolos, a posibles Otros. Pero estas realidades son camaleónicas, se mimetizan entre sí y sólo muestran parcialidades e intermitencias de su poder y de la agresión que infringen. Por eso, pasamos del reino del miedo (a algo conocido) al reino de la angustia (frente algo que desconocemos). Por eso la "ancha y hosca mancha gris" se abalanza sobre el alma colectiva.
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miércoles, 19 de septiembre de 2012
Hijos
Los hijos, contra la opinión común y las evidencias de la biología, nacen cuando ellos quieren. Irrumpen en la vida de un hombre cuando todavía era sólo hijo de otros. Y desde ese momento uno comienza a ser, además, padre: licenciatura sin titulo pero con infinitos exámenes de acceso. Y aquí no hay Master que valga. Es decir, llegan cuando de la vida se sabe más bien poco. Pasan los años, seguimos sin saber mucho y continuamos siendo hijos, pero, por lo menos, algo hemos aprendido a leer, a través de las cicatrices dibujadas sobre el cuerpo y el alma, en el mapa que muestra los caminos y las bifurcaciones en las que acertamos y en las que nos equivocamos,
Lo que un padre le puede enseñar a los hijos queda empequeñecido en comparación a lo que aprende de ellos. Un intercambio desigual con quienes, en algún momento demasiado efímero, fueron "locos bajitos" y con los cuales ahora nos cruzamos en senderos que se les abren a casi todas las posibilidades cuando a nosotros se nos han cerrado muchas.
La etimología, siempre sabia ella, relaciona "hijo" con feliz y también con fecundo. Una fecundidad feliz, son entonces. Un hombre, a los hijos no los busca; más bien los encuentra en el camino vital así como ellos nos encuentran a nosotros en el propio. Si todo sale más o menos bien, el encuentro ha sido entonces feliz y fecundo y entonces uno se puede congratular por haber hecho las cosas con algo de acierto. Aquí por lo menos, que no es poca cosa.
Andrea y Pablo han sido y son mi fecundidad feliz.
Lo que un padre le puede enseñar a los hijos queda empequeñecido en comparación a lo que aprende de ellos. Un intercambio desigual con quienes, en algún momento demasiado efímero, fueron "locos bajitos" y con los cuales ahora nos cruzamos en senderos que se les abren a casi todas las posibilidades cuando a nosotros se nos han cerrado muchas.
La etimología, siempre sabia ella, relaciona "hijo" con feliz y también con fecundo. Una fecundidad feliz, son entonces. Un hombre, a los hijos no los busca; más bien los encuentra en el camino vital así como ellos nos encuentran a nosotros en el propio. Si todo sale más o menos bien, el encuentro ha sido entonces feliz y fecundo y entonces uno se puede congratular por haber hecho las cosas con algo de acierto. Aquí por lo menos, que no es poca cosa.
Andrea y Pablo han sido y son mi fecundidad feliz.
martes, 11 de septiembre de 2012
Allende y mi padre
A mis hijos
Mi padre, funcionario del Senado de la República de Chile, tenía una buena relación profesional con el Senador Salvador Allende Gossens. Después del triunfo de la Unidad Popular fueron a visitarlo y a felicitarlo él y otros compañeros de trabajo a su casa de la calle Guardia Vieja. Recuerdo haber visto unas fotos que daban testimonio del encuentro. Seguramente, esa mañana y tarde del 11 de septiembre de 1973 fueron quemadas junto a libros, discos y todo tipo de documentos que pudieran delatar la vinculación de mi padre y, por extensión de nuestra familia, con la masacrada Unidad Popular. Le ayudé en ese triste y angustiado proceso de borrar los signos externos de una identidad política que a ambos nos enorgullecía. Descubrimos juntos lo lento que es deshacerse de un libro de Marx rompiendo sus hojas a trocitos echándolas por el váter. También descubrimos que los LP de Quilapayún tardaban una eternidad en ser consumidos por el fuego y que la humareda que echaban fácilmente nos delataría. Algunos años más tarde, me confesó que de lo que más se arrepentía era de haber quemado una carta personal de Allende dirigida a él felicitándole por un trabajo realizado.
La dictadura se mostró pródiga en eufemismos: al golpe de Estado le llamó "pronunciamiento militar" y al toque de queda "restricción a los desplazamientos nocturnos". "Exonerado" era el eufemismo que designaba a quienes se echaba del trabajo. Mi padre fue uno de ellos e ingresó en la lista negra de los que no podían trabajar en el sector público lo que para él, funcionario de carrera, significó su muerte profesional y, con el paso del tiempo, su muerte social y existencial. No fue hecho prisionero y enviado al Estadio Nacional como algunos de sus conocidos y amigos. Conociéndolo, y sabiendo el horror que se vivió allí, tengo la seguridad de que no habría resistido. Vivió siempre con la contradicción por la suerte de haberse salvado y la culpa por no haber compartido el destino de sus compañeros.
Mi padre, como muchos otros, era fundamentalmente "allendista", es decir, admiraba a un líder que, sin ser un caudillo, era carismático y valiente como su inmolación posterior lo expresó con rotundidad. Ambos eran "pequeños burgueses", como los definía la vulgata marxista, que creían en la redistribución de la riqueza, la nacionalización de las materias primas y, en general, en una vida más digna para todos. Nuestra casa y familia eran una de las excepciones en una clase media nacional principalmente de derechas.
Mi padre, como muchos otros, lloró cuando esa mañana la radio golpista difundió la noticia de la muerte de Salvador Allende. Otros, muchos también, la celebraron con champán. Yo los lloro a los dos cada 11 de septiembre.
Dicen que uno nunca deja de ser lo que fue en el patio del colegio. Para tantos de mi generación, nunca hemos dejado de ser, además, los mismos adolescentes o casi niños asustados que vimos a los aviones sanguinarios lanzar sus proyectiles de odio sobre la historia común del país para que sus amos refundaran el capitalismo salvaje. Todo lo que hemos vivido después ha sido un eufemismo de la muerte.
lunes, 10 de septiembre de 2012
Proyectos y deseos
Josep Ramoneda ha escrito un interesante artículo: "La importancia del proyecto político". En él explica la subida del independentismo catalán por la ausencia de otros proyectos políticos motivadores que ayuden a la ciudadanía a tener narrativas acerca del momento presente "El éxito del independentismo es que es un proyecto político en un
momento en que estos van escasos. El independentismo ofrece algo que hoy
nadie da: la construcción de un futuro distinto. Mientras la austeridad
encierra a la ciudadanía en una habitación sin vistas, hundiendo cada
vez más sus recursos y sus esperanzas, la independencia ofrece la
expectativa de una ilusión política. Mientras los Gobiernos se empeñan
en despolitizar la salida de la crisis con una respuesta tecnocrática (y
hasta ahora perfectamente inútil) basada en que “no hay alternativa” y
en que “es lo que hay que hacer”, la independencia tiene el atractivo de
un proyecto en positivo y desvergonzado", dice Ramoneda.
La idea de proyecto o su ausencia, puede ser extendida a todos los ámbitos de la realidad social y psicosocial. Los seres humanos somos seres de proyectos y estos forman parte de nuestra libertad. "La autodeterminación actúa por medio de proyectos" dice José Antonio Marinas quien agrega, en clave conductista: "Entiendo por proyecto una irrealidad pensada a la que entrego el control de mi conducta. Como todos los seres vivos, el hombre está lanzado hacia el futuro, llevado hacia él por el dinamismo de la vida". En clave psicoanalítica lacaniana el proyecto personal nace de los esfuerzos por liberarse de las ataduras del deseo del Otro.Hacer del deseo propio el motor de nuestra vida. Es decir, no es tan fácil como señala Marinas.
Cuando el Otro político no tiene capacidad de ofrecer proyectos donde los sujetos puedan "proyectar" sus miedos y debilidades, dos son las alternativas disponibles: la, primera, la fácil, es decir la demanda insistente de que "alguien" los pueda ofrecer, dando la posibilidad de que el caudillo de turno, hasta ahora agazapado, pueda prometer la redención a las masas desconcertadas. La segunda, la difícil, la que apuesta porque los deseos colectivos encuentren el proyecto común dentro de una matriz de autorganización, aquí y ahora, sin esperar las promesas de nadie.
La idea de proyecto o su ausencia, puede ser extendida a todos los ámbitos de la realidad social y psicosocial. Los seres humanos somos seres de proyectos y estos forman parte de nuestra libertad. "La autodeterminación actúa por medio de proyectos" dice José Antonio Marinas quien agrega, en clave conductista: "Entiendo por proyecto una irrealidad pensada a la que entrego el control de mi conducta. Como todos los seres vivos, el hombre está lanzado hacia el futuro, llevado hacia él por el dinamismo de la vida". En clave psicoanalítica lacaniana el proyecto personal nace de los esfuerzos por liberarse de las ataduras del deseo del Otro.Hacer del deseo propio el motor de nuestra vida. Es decir, no es tan fácil como señala Marinas.
Cuando el Otro político no tiene capacidad de ofrecer proyectos donde los sujetos puedan "proyectar" sus miedos y debilidades, dos son las alternativas disponibles: la, primera, la fácil, es decir la demanda insistente de que "alguien" los pueda ofrecer, dando la posibilidad de que el caudillo de turno, hasta ahora agazapado, pueda prometer la redención a las masas desconcertadas. La segunda, la difícil, la que apuesta porque los deseos colectivos encuentren el proyecto común dentro de una matriz de autorganización, aquí y ahora, sin esperar las promesas de nadie.
viernes, 7 de septiembre de 2012
Un tal Sostres (2)
Iniciamos este blog hace un par de años con un post sobre un personaje que en un programa de televisión se había despachado a gusto con unos comentarios vulgares y lascivos sobre sexo y jovencitas. Nos referíamos a Salvador Sostres, protegido del inefable P. J. Ramírez. Decíamos allí que "el tal Sostres es un personaje con ética de estercolero y comportamiento
de basura orgánica no reciclable. Como discurso es afín al de
esa nasusebunda ralea de comentaristas mediáticos que, poco a poco, han
ido consolidadando medios de comunicación y tejiendo una red ideológica
facistoide que domina el sentido común de la derecha española".
Ocupar un post de este blog para hablar de él, crea nopocas contradicciones. Por una parte, las nauseas invaden a este amanuense digital y sencillamente lo estimulan a lanzar improperios contra el bicho de marras. Por otra parte, sabe que no hay que confundir persona y personaje y que este payaso es un productor de discursos, es decir, de ideología, perfectamente ensambladas con la refundación autoritaria que la ubicua "crisis" ha puesto en bandeja a los que han sido siempre dueños de la historia.
El personaje vuelve con perlas como ésta: "España necesita abolir los convenios colectivos, liberalizar los horarios comerciales y abaratar hasta algo simbólico el despido. Médicos y maestros no pueden ser funcionarios, y que la educación y la sanidad sean universales no significa que el servicio tenga que ser público. La concertación ha dado siempre mejores resultados y mucho más baratos”.
Sabemos que el Partido Popular ha logrado integrar a varias de las "almas" de la derecha española, evitando siempre la consolidación de una extrema derecha fascista o neofascista. Pero cada vez más, en el "huevo de la serpiente del PP" el feto fascistoide se deja ver. Las luchas intestinas cada vez apuntan a crear de autónoma e independientemente un polo ultramontano capaz de dirigir política e ideológicamente la refundación soñada. El tal Sostres continúa, aunque su nuevo caudillo (a), que salvará a su patria humillada, da un poco de verguenza ajena: “Más temprano que tarde, cuando el tren de la Historia pase por encima de Rajoy, poniendo en evidencia su incompetencia y su cobardía, alguien emprenderá las reformas imprescindibles que necesita España (…) Cuando Rajoy ganó por mayoría absoluta todo el mundo dijo que aquella victoria finiquitaba las posibilidades de Esperanza Aguirre de convertirse algún día en presidenta del Gobierno. Hoy cada vez más personas giran sus ojos hacia ella". ¡Dios nos libre!
Ocupar un post de este blog para hablar de él, crea nopocas contradicciones. Por una parte, las nauseas invaden a este amanuense digital y sencillamente lo estimulan a lanzar improperios contra el bicho de marras. Por otra parte, sabe que no hay que confundir persona y personaje y que este payaso es un productor de discursos, es decir, de ideología, perfectamente ensambladas con la refundación autoritaria que la ubicua "crisis" ha puesto en bandeja a los que han sido siempre dueños de la historia.
El personaje vuelve con perlas como ésta: "España necesita abolir los convenios colectivos, liberalizar los horarios comerciales y abaratar hasta algo simbólico el despido. Médicos y maestros no pueden ser funcionarios, y que la educación y la sanidad sean universales no significa que el servicio tenga que ser público. La concertación ha dado siempre mejores resultados y mucho más baratos”.
Sabemos que el Partido Popular ha logrado integrar a varias de las "almas" de la derecha española, evitando siempre la consolidación de una extrema derecha fascista o neofascista. Pero cada vez más, en el "huevo de la serpiente del PP" el feto fascistoide se deja ver. Las luchas intestinas cada vez apuntan a crear de autónoma e independientemente un polo ultramontano capaz de dirigir política e ideológicamente la refundación soñada. El tal Sostres continúa, aunque su nuevo caudillo (a), que salvará a su patria humillada, da un poco de verguenza ajena: “Más temprano que tarde, cuando el tren de la Historia pase por encima de Rajoy, poniendo en evidencia su incompetencia y su cobardía, alguien emprenderá las reformas imprescindibles que necesita España (…) Cuando Rajoy ganó por mayoría absoluta todo el mundo dijo que aquella victoria finiquitaba las posibilidades de Esperanza Aguirre de convertirse algún día en presidenta del Gobierno. Hoy cada vez más personas giran sus ojos hacia ella". ¡Dios nos libre!
lunes, 3 de septiembre de 2012
¿Segunda época?
La última hormiga, ha estado aletargada durante varios meses. Causas varias, razones diversas. Y eso que los acontecimentos han seguido aconteciendo, valga la redundancia, y este insecto ha seguido, mal que mal, sobreviviendo. A duras penas, eso sí, todo hay que decirlo. Quizás a esta hormiga la realidad social al mismo tiempo le fascina y le excede, le preocupa y le da miedo; le inquieta y le cansa. Por eso, su deseo se debilita y otras "causas", en el sentido lacaniano, lo llevan de un lado a otro.
Una hormiga solitaria es una contradicción o por lo menos una paradoja con patas. Su libertad la gana a condición de una cierta marginalidad, una extrañeza y una perplejidad frente a lo que le rodea. Esto produce algo de lucidez y, al mismo tiempo, distancia frente a sus semejantes del hormigero. Las opciones exstenciales tienen lo que tienen y son lo que son.
Sea como sea, trataremos de iniciar algo así como una segunda época que durará lo que tenga que durar. El cuerpo, la mente y el deseo dirán.
“Muchas veces me dan como ataques de ira por todo lo que se ha perdido. Otras veces pienso que, a este mundo venimos sin nada, en pelotas y que hay que seguir adelante”. Lo dice Marriano García, vecino de Robledo de Chabela, Comunidad de Madrid, mirando el bosque, ahora quemado, que rodeaba su casa. Pues eso: a seguir con un poco de ira y en pelotas haciendo frente a los incendios de nuestra vida, los internos y los externos. Filosofía de andar por casa pero certera.
Una hormiga solitaria es una contradicción o por lo menos una paradoja con patas. Su libertad la gana a condición de una cierta marginalidad, una extrañeza y una perplejidad frente a lo que le rodea. Esto produce algo de lucidez y, al mismo tiempo, distancia frente a sus semejantes del hormigero. Las opciones exstenciales tienen lo que tienen y son lo que son.
Sea como sea, trataremos de iniciar algo así como una segunda época que durará lo que tenga que durar. El cuerpo, la mente y el deseo dirán.
“Muchas veces me dan como ataques de ira por todo lo que se ha perdido. Otras veces pienso que, a este mundo venimos sin nada, en pelotas y que hay que seguir adelante”. Lo dice Marriano García, vecino de Robledo de Chabela, Comunidad de Madrid, mirando el bosque, ahora quemado, que rodeaba su casa. Pues eso: a seguir con un poco de ira y en pelotas haciendo frente a los incendios de nuestra vida, los internos y los externos. Filosofía de andar por casa pero certera.
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