Iniciamos este blog hace un par de años con un post sobre un personaje que en un programa de televisión se había despachado a gusto con unos comentarios vulgares y lascivos sobre sexo y jovencitas. Nos referíamos a Salvador Sostres, protegido del inefable P. J. Ramírez. Decíamos allí que "el tal Sostres es un personaje con ética de estercolero y comportamiento
de basura orgánica no reciclable. Como discurso es afín al de
esa nasusebunda ralea de comentaristas mediáticos que, poco a poco, han
ido consolidadando medios de comunicación y tejiendo una red ideológica
facistoide que domina el sentido común de la derecha española".
Ocupar un post de este blog para hablar de él, crea nopocas contradicciones. Por una parte, las nauseas invaden a este amanuense digital y sencillamente lo estimulan a lanzar improperios contra el bicho de marras. Por otra parte, sabe que no hay que confundir persona y personaje y que este payaso es un productor de discursos, es decir, de ideología, perfectamente ensambladas con la refundación autoritaria que la ubicua "crisis" ha puesto en bandeja a los que han sido siempre dueños de la historia.
El personaje vuelve con perlas como ésta: "España necesita abolir los convenios
colectivos, liberalizar los horarios comerciales y abaratar hasta algo
simbólico el despido. Médicos y maestros no pueden ser funcionarios, y
que la educación y la sanidad sean universales no significa que el
servicio tenga que ser público. La concertación ha dado siempre mejores
resultados y mucho más baratos”.
Sabemos que el Partido Popular ha logrado integrar a varias de las "almas" de la derecha española, evitando siempre la consolidación de una extrema derecha fascista o neofascista. Pero cada vez más, en el "huevo de la serpiente del PP" el feto fascistoide se deja ver. Las luchas intestinas cada vez apuntan a crear de autónoma e independientemente un polo ultramontano capaz de dirigir política e ideológicamente la refundación soñada. El tal Sostres continúa, aunque su nuevo caudillo (a), que salvará a su patria humillada, da un poco de verguenza ajena: “Más temprano que tarde, cuando el tren de la Historia pase por
encima de Rajoy, poniendo en evidencia su incompetencia y su cobardía,
alguien emprenderá las reformas imprescindibles que necesita España (…)
Cuando Rajoy ganó por mayoría absoluta todo el mundo dijo que aquella
victoria finiquitaba las posibilidades de Esperanza Aguirre de
convertirse algún día en presidenta del Gobierno. Hoy cada vez más
personas giran sus ojos hacia ella". ¡Dios nos libre!
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