Josep Ramoneda ha escrito un interesante artículo: "La importancia del proyecto político". En él explica la subida del independentismo catalán por la ausencia de otros proyectos políticos motivadores que ayuden a la ciudadanía a tener narrativas acerca del momento presente "El éxito del independentismo es que es un proyecto político en un
momento en que estos van escasos. El independentismo ofrece algo que hoy
nadie da: la construcción de un futuro distinto. Mientras la austeridad
encierra a la ciudadanía en una habitación sin vistas, hundiendo cada
vez más sus recursos y sus esperanzas, la independencia ofrece la
expectativa de una ilusión política. Mientras los Gobiernos se empeñan
en despolitizar la salida de la crisis con una respuesta tecnocrática (y
hasta ahora perfectamente inútil) basada en que “no hay alternativa” y
en que “es lo que hay que hacer”, la independencia tiene el atractivo de
un proyecto en positivo y desvergonzado", dice Ramoneda.
La idea de proyecto o su ausencia, puede ser extendida a todos los ámbitos de la realidad social y psicosocial. Los seres humanos somos seres de proyectos y estos forman parte de nuestra libertad. "La autodeterminación actúa por medio de proyectos" dice José Antonio Marinas quien agrega, en clave conductista: "Entiendo por proyecto una irrealidad pensada a la que entrego el control de mi conducta. Como todos los seres vivos, el hombre está lanzado hacia el futuro, llevado hacia él por el dinamismo de la vida". En clave psicoanalítica lacaniana el proyecto personal nace de los esfuerzos por liberarse de las ataduras del deseo del Otro.Hacer del deseo propio el motor de nuestra vida. Es decir, no es tan fácil como señala Marinas.
Cuando el Otro político no tiene capacidad de ofrecer proyectos donde los sujetos puedan "proyectar" sus miedos y debilidades, dos son las alternativas disponibles: la, primera, la fácil, es decir la demanda insistente de que "alguien" los pueda ofrecer, dando la posibilidad de que el caudillo de turno, hasta ahora agazapado, pueda prometer la redención a las masas desconcertadas. La segunda, la difícil, la que apuesta porque los deseos colectivos encuentren el proyecto común dentro de una matriz de autorganización, aquí y ahora, sin esperar las promesas de nadie.
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