viernes, 12 de octubre de 2012

Saberes ausentes y probabilidad de esperanza

 

En Madarcos, pueblo serrano de la Comunidad de Madrid, este pasado fin de semana se realizó una jornada de "encuentro y recuperación de tradiciones" ("Madarcos ayer y hoy"). Fue un día de fiesta, masiva y solidaria. Este amanuense asistió como voyeur antropológico y porque su hija Andrea forma parte de ese grupo de locos que se resiste a que Madarcos y otros pueblos desaparezcan de la memoria colectiva, contribuyendo con su trabajo y cariño a la activación económica y cultural del lugar.

Durante el día del encuentro se realizaron talleres, exposiciones y actuaciones, la mayoría girando en torno a prácticas y objetos vinculados la tradición de la zona. La miel, el pan, el cuero, los tejidos, los instrumentos musicales y de labranza junto con la respostería tradicional y los bailes, fueron protagonistas de un encuentro que se extendió hasta altas horas de la noche.

Boaventura de Sousa Santos, lúcido sociólogo portugués, defiende una "Sociología de las ausencias". Constatando que la experiencia social en todo el mundo es mucho más amplia que la tradición científica, filosófica, tecnológica, industrial etc. dominante y que esta riqueza social está siendo desperdiciada, propone una "Sociología de las emergencias" encaminada a combatir ese avasallamiento cultural. Constata que lo que no existe es, en verdad, "activamente producido como no existente"  y que es necesario transformar las ausencias en presencias. "Hay producción de inexistencias siempre que una identidad dada es descalificada y tornada invisible, innintelegible o descartable", afirma.

No es fácil la recuperación de saberes y formas de hacer que los discursos y prácticas hegemónicas han dejado en los márgenes de la historia. Pero tampoco es fácil no caer en el folklorismo y el tradicionalismo reaccionario. La recuperación tiene sentido si conecta con prácticas actuales y  ayuda a proyectarlas hacia adelante pues, de lo contrario, puede ser sólo una simple añoranza de un pasado idealizado y servir para dar argumentos a los siempre dispuestos a restituir supuestas identidades atávicas.

Por eso, la "Sociología de las emergencias" tiene valor si consiste en una "ampliación simbólica de los saberes, prácticas y agentes de modo que se identifiquen en ellas las tendencias de futuro (...) sobre las cuales es posible actuar para maximizar la probabilidad de esperanza en relación a la probabilidad de frustración". La "recuperación" es, de esta manera, una apuesta de futuro, no la ingenua nostalgia de un pasado perdido en los recovecos de la historia. Es una forma de imaginación colectiva que "implica conocer las condiciones de posibilidad de la esperanza y definir principios de acción que promuevan la realización de esas condiciones". Creo que las buenas gentes de Mardarcos están en este camino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario