Mostrando entradas con la etiqueta capitalismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta capitalismo. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de septiembre de 2012

Daño psicosocial y tristeza

Por daño piscosocial se entiende, entre otras cosas, los efectos que situaciones sociales traumáticas tienen sobre los individuos. Las guerras o las dictaduras son ejemplos de escenarios sociales donde las subjetividades quedan heridas, fracturadas o sencillamente rotas,  irremediablemente. Los bombardeos sobre la población civil o una política de tortura sistemática sobre ella dejan sus huellas de horror en la subjetividad profunda de los individuos.

A diferencia de los traumas sociales derivados de catástrofes naturales,  los conflictos de este tipo expresan la ruptura del lazo social, del vínculo con el Otro, ya sea el Otro político, étnico o cultural. Otro, como tú, tu semejante, que de pronto muestra todo los signos y las conductas del extraño, del diferente, te ha infringido la herida. Por eso, no hay daño más doloroso, más "entrañable", es decir, el que hiere las entrañas, que el producido por el, hasta ahora, cercano, aquél en el que confiabas. El militar torturado por sus propios compañeros de armas o el habitante de un barrio que es atacado por los vecinos con quienes hasta ese momento connvivía tranquilamente (caso de la ex-Yugoeslavia) viven un doble dolor: el de la herida en sí misma, física o  psicológica,  y el de reconocer con estupor la proximidad del causante del daño.Lo que se ha roto es el vínculo social en su dimensión más profunda. La tristeza sin duda es uno de los sentimientos que quedan después del ruido de las explosiones y el grito apagado en las lúgubres habitaciones de la picana eléctrica.

Pero también una repentina, aunque no por eso menos intuida, crisis económica de agónico desarrollo, bombardean y torturan a los sujetos."No sabemos, no confiamos, no esperamos" dice Vivente Verdú en su artículo "El oráculo de la tristeza". y agrega:  "Una ancha y hosca manta gris se ha extendido gradualmente sobre estos años de la Gran Crisis sobre el alma entera de la población". No saber, desconfianza y ausencia de expectativas son los resultados de unas agresiones silenciosas y cínicas, pero que aquí, a diferencia de los ejemplos anteriores, no son hechas por un Otro concreto, identificable;  un Otro con rostro, que pueda ser distinguido con claridad. "Capitalismo", "banca", "mercados", "rescates", "primas de riesgo" etc. son significantes con los que intentamos estabilizar o fijar, nombrándolos, a posibles Otros. Pero estas realidades son camaleónicas, se mimetizan entre sí y sólo muestran parcialidades e intermitencias de su poder y de la agresión que infringen. Por eso, pasamos del reino del miedo (a algo conocido) al reino de la angustia (frente algo que desconocemos). Por eso la "ancha y hosca mancha gris" se abalanza sobre el alma colectiva.


lunes, 6 de diciembre de 2010

Sopas de plásticos (1)


Cuentan que Charles Moore, oceanógrafo, en un viaje después de participar en una competición marina, se desvió de su ruta  por el Pacífico Norte y se encontró con una densa masa de plásticos flotantes. Todo tipo de envases y objetos de plástico se movían lentamente sobre la superficie del mar formando una espesa sopa de residuos multicolores. Esos residuos, eran y son, la consecuencia de la deglución voraz de los objetos de consumo por las sociedades situadas alrededor de esa zona del pacífico, EEUU y Japón principalmente, a los que se añaden los desechos de los grandes barcos. Recientes investigaciones han concluido que también existen estas bolsa de basuras flotantes en otros lugares como en el Atlántico Norte y en otras zonas donde las corrientes configuran  “giros” oceánicos.

Cumpliendo rigurosamente con una de las leyes de la ecología propuestas por Barry Commoner, la cual dice que "todas las cosas han de ir a parar a alguna parte”, los residuos producidos tierra adentro, van a parar a través de los ríos, al mar. Se trata de plásticos fotodegradables que se desintegran en pedazos más pequeños hasta llegar a nivel molecular, pudiendo ser ingeridos por diversos tipos de animales marinos, entrando de esta manera en la cadena alimenticia de la cual los seres humanos formamos parte. Aunque pueden llegar alcanzar niveles microscópicos permanecen siendo polímeros que, por sus particulares características químicas, pueden tener consecuencias impredecibles para todos los organismos vivos.

Los materiales plásticos forman parte de la civilización industrial en general y del capitalismo en particular. La civilización del petróleo es también la civilización del plástico. Precísamente en la plasticidad o maleabilidad  de estos materiales se expresa, metafóricamente, la demanda de maleabilidad universal necesaria para la producción masiva del capitalismo industrial, voraz en sus intenciones y ciego en la previsión de las consecuencias de sus acciones. Las sopas de basuras desperdigadas por los océanos, imagen del horror tecnoindustrial, son una de las consecuencias de esta ceguera.

Para saber más sobre este tema se pueden visitar las siguientes páginas:

madrid+d
miprvcom
Greenpeace