Los hijos, contra la opinión común y las evidencias de la biología, nacen cuando ellos quieren. Irrumpen en la vida de un hombre cuando todavía era sólo hijo de otros. Y desde ese momento uno comienza a ser, además, padre: licenciatura sin titulo pero con infinitos exámenes de acceso. Y aquí no hay Master que valga. Es decir, llegan cuando de la vida se sabe más bien poco. Pasan los años, seguimos sin saber mucho y continuamos siendo hijos, pero, por lo menos, algo hemos aprendido a leer, a través de las cicatrices dibujadas sobre el cuerpo y el alma, en el mapa que muestra los caminos y las bifurcaciones en las que acertamos y en las que nos equivocamos,
Lo que un padre le puede enseñar a los hijos queda empequeñecido en comparación a lo que aprende de ellos. Un intercambio desigual con quienes, en algún momento demasiado efímero, fueron "locos bajitos" y con los cuales ahora nos cruzamos en senderos que se les abren a casi todas las posibilidades cuando a nosotros se nos han cerrado muchas.
La etimología, siempre sabia ella, relaciona "hijo" con feliz y también con fecundo. Una fecundidad feliz, son entonces. Un hombre, a los hijos no los busca; más bien los encuentra en el camino vital así como ellos nos encuentran a nosotros en el propio. Si todo sale más o menos bien, el encuentro ha sido entonces feliz y fecundo y entonces uno se puede congratular por haber hecho las cosas con algo de acierto. Aquí por lo menos, que no es poca cosa.
Andrea y Pablo han sido y son mi fecundidad feliz.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
martes, 11 de septiembre de 2012
Allende y mi padre
A mis hijos
Mi padre, funcionario del Senado de la República de Chile, tenía una buena relación profesional con el Senador Salvador Allende Gossens. Después del triunfo de la Unidad Popular fueron a visitarlo y a felicitarlo él y otros compañeros de trabajo a su casa de la calle Guardia Vieja. Recuerdo haber visto unas fotos que daban testimonio del encuentro. Seguramente, esa mañana y tarde del 11 de septiembre de 1973 fueron quemadas junto a libros, discos y todo tipo de documentos que pudieran delatar la vinculación de mi padre y, por extensión de nuestra familia, con la masacrada Unidad Popular. Le ayudé en ese triste y angustiado proceso de borrar los signos externos de una identidad política que a ambos nos enorgullecía. Descubrimos juntos lo lento que es deshacerse de un libro de Marx rompiendo sus hojas a trocitos echándolas por el váter. También descubrimos que los LP de Quilapayún tardaban una eternidad en ser consumidos por el fuego y que la humareda que echaban fácilmente nos delataría. Algunos años más tarde, me confesó que de lo que más se arrepentía era de haber quemado una carta personal de Allende dirigida a él felicitándole por un trabajo realizado.
La dictadura se mostró pródiga en eufemismos: al golpe de Estado le llamó "pronunciamiento militar" y al toque de queda "restricción a los desplazamientos nocturnos". "Exonerado" era el eufemismo que designaba a quienes se echaba del trabajo. Mi padre fue uno de ellos e ingresó en la lista negra de los que no podían trabajar en el sector público lo que para él, funcionario de carrera, significó su muerte profesional y, con el paso del tiempo, su muerte social y existencial. No fue hecho prisionero y enviado al Estadio Nacional como algunos de sus conocidos y amigos. Conociéndolo, y sabiendo el horror que se vivió allí, tengo la seguridad de que no habría resistido. Vivió siempre con la contradicción por la suerte de haberse salvado y la culpa por no haber compartido el destino de sus compañeros.
Mi padre, como muchos otros, era fundamentalmente "allendista", es decir, admiraba a un líder que, sin ser un caudillo, era carismático y valiente como su inmolación posterior lo expresó con rotundidad. Ambos eran "pequeños burgueses", como los definía la vulgata marxista, que creían en la redistribución de la riqueza, la nacionalización de las materias primas y, en general, en una vida más digna para todos. Nuestra casa y familia eran una de las excepciones en una clase media nacional principalmente de derechas.
Mi padre, como muchos otros, lloró cuando esa mañana la radio golpista difundió la noticia de la muerte de Salvador Allende. Otros, muchos también, la celebraron con champán. Yo los lloro a los dos cada 11 de septiembre.
Dicen que uno nunca deja de ser lo que fue en el patio del colegio. Para tantos de mi generación, nunca hemos dejado de ser, además, los mismos adolescentes o casi niños asustados que vimos a los aviones sanguinarios lanzar sus proyectiles de odio sobre la historia común del país para que sus amos refundaran el capitalismo salvaje. Todo lo que hemos vivido después ha sido un eufemismo de la muerte.
lunes, 10 de septiembre de 2012
Proyectos y deseos
Josep Ramoneda ha escrito un interesante artículo: "La importancia del proyecto político". En él explica la subida del independentismo catalán por la ausencia de otros proyectos políticos motivadores que ayuden a la ciudadanía a tener narrativas acerca del momento presente "El éxito del independentismo es que es un proyecto político en un
momento en que estos van escasos. El independentismo ofrece algo que hoy
nadie da: la construcción de un futuro distinto. Mientras la austeridad
encierra a la ciudadanía en una habitación sin vistas, hundiendo cada
vez más sus recursos y sus esperanzas, la independencia ofrece la
expectativa de una ilusión política. Mientras los Gobiernos se empeñan
en despolitizar la salida de la crisis con una respuesta tecnocrática (y
hasta ahora perfectamente inútil) basada en que “no hay alternativa” y
en que “es lo que hay que hacer”, la independencia tiene el atractivo de
un proyecto en positivo y desvergonzado", dice Ramoneda.
La idea de proyecto o su ausencia, puede ser extendida a todos los ámbitos de la realidad social y psicosocial. Los seres humanos somos seres de proyectos y estos forman parte de nuestra libertad. "La autodeterminación actúa por medio de proyectos" dice José Antonio Marinas quien agrega, en clave conductista: "Entiendo por proyecto una irrealidad pensada a la que entrego el control de mi conducta. Como todos los seres vivos, el hombre está lanzado hacia el futuro, llevado hacia él por el dinamismo de la vida". En clave psicoanalítica lacaniana el proyecto personal nace de los esfuerzos por liberarse de las ataduras del deseo del Otro.Hacer del deseo propio el motor de nuestra vida. Es decir, no es tan fácil como señala Marinas.
Cuando el Otro político no tiene capacidad de ofrecer proyectos donde los sujetos puedan "proyectar" sus miedos y debilidades, dos son las alternativas disponibles: la, primera, la fácil, es decir la demanda insistente de que "alguien" los pueda ofrecer, dando la posibilidad de que el caudillo de turno, hasta ahora agazapado, pueda prometer la redención a las masas desconcertadas. La segunda, la difícil, la que apuesta porque los deseos colectivos encuentren el proyecto común dentro de una matriz de autorganización, aquí y ahora, sin esperar las promesas de nadie.
La idea de proyecto o su ausencia, puede ser extendida a todos los ámbitos de la realidad social y psicosocial. Los seres humanos somos seres de proyectos y estos forman parte de nuestra libertad. "La autodeterminación actúa por medio de proyectos" dice José Antonio Marinas quien agrega, en clave conductista: "Entiendo por proyecto una irrealidad pensada a la que entrego el control de mi conducta. Como todos los seres vivos, el hombre está lanzado hacia el futuro, llevado hacia él por el dinamismo de la vida". En clave psicoanalítica lacaniana el proyecto personal nace de los esfuerzos por liberarse de las ataduras del deseo del Otro.Hacer del deseo propio el motor de nuestra vida. Es decir, no es tan fácil como señala Marinas.
Cuando el Otro político no tiene capacidad de ofrecer proyectos donde los sujetos puedan "proyectar" sus miedos y debilidades, dos son las alternativas disponibles: la, primera, la fácil, es decir la demanda insistente de que "alguien" los pueda ofrecer, dando la posibilidad de que el caudillo de turno, hasta ahora agazapado, pueda prometer la redención a las masas desconcertadas. La segunda, la difícil, la que apuesta porque los deseos colectivos encuentren el proyecto común dentro de una matriz de autorganización, aquí y ahora, sin esperar las promesas de nadie.
viernes, 7 de septiembre de 2012
Un tal Sostres (2)
Iniciamos este blog hace un par de años con un post sobre un personaje que en un programa de televisión se había despachado a gusto con unos comentarios vulgares y lascivos sobre sexo y jovencitas. Nos referíamos a Salvador Sostres, protegido del inefable P. J. Ramírez. Decíamos allí que "el tal Sostres es un personaje con ética de estercolero y comportamiento
de basura orgánica no reciclable. Como discurso es afín al de
esa nasusebunda ralea de comentaristas mediáticos que, poco a poco, han
ido consolidadando medios de comunicación y tejiendo una red ideológica
facistoide que domina el sentido común de la derecha española".
Ocupar un post de este blog para hablar de él, crea nopocas contradicciones. Por una parte, las nauseas invaden a este amanuense digital y sencillamente lo estimulan a lanzar improperios contra el bicho de marras. Por otra parte, sabe que no hay que confundir persona y personaje y que este payaso es un productor de discursos, es decir, de ideología, perfectamente ensambladas con la refundación autoritaria que la ubicua "crisis" ha puesto en bandeja a los que han sido siempre dueños de la historia.
El personaje vuelve con perlas como ésta: "España necesita abolir los convenios colectivos, liberalizar los horarios comerciales y abaratar hasta algo simbólico el despido. Médicos y maestros no pueden ser funcionarios, y que la educación y la sanidad sean universales no significa que el servicio tenga que ser público. La concertación ha dado siempre mejores resultados y mucho más baratos”.
Sabemos que el Partido Popular ha logrado integrar a varias de las "almas" de la derecha española, evitando siempre la consolidación de una extrema derecha fascista o neofascista. Pero cada vez más, en el "huevo de la serpiente del PP" el feto fascistoide se deja ver. Las luchas intestinas cada vez apuntan a crear de autónoma e independientemente un polo ultramontano capaz de dirigir política e ideológicamente la refundación soñada. El tal Sostres continúa, aunque su nuevo caudillo (a), que salvará a su patria humillada, da un poco de verguenza ajena: “Más temprano que tarde, cuando el tren de la Historia pase por encima de Rajoy, poniendo en evidencia su incompetencia y su cobardía, alguien emprenderá las reformas imprescindibles que necesita España (…) Cuando Rajoy ganó por mayoría absoluta todo el mundo dijo que aquella victoria finiquitaba las posibilidades de Esperanza Aguirre de convertirse algún día en presidenta del Gobierno. Hoy cada vez más personas giran sus ojos hacia ella". ¡Dios nos libre!
Ocupar un post de este blog para hablar de él, crea nopocas contradicciones. Por una parte, las nauseas invaden a este amanuense digital y sencillamente lo estimulan a lanzar improperios contra el bicho de marras. Por otra parte, sabe que no hay que confundir persona y personaje y que este payaso es un productor de discursos, es decir, de ideología, perfectamente ensambladas con la refundación autoritaria que la ubicua "crisis" ha puesto en bandeja a los que han sido siempre dueños de la historia.
El personaje vuelve con perlas como ésta: "España necesita abolir los convenios colectivos, liberalizar los horarios comerciales y abaratar hasta algo simbólico el despido. Médicos y maestros no pueden ser funcionarios, y que la educación y la sanidad sean universales no significa que el servicio tenga que ser público. La concertación ha dado siempre mejores resultados y mucho más baratos”.
Sabemos que el Partido Popular ha logrado integrar a varias de las "almas" de la derecha española, evitando siempre la consolidación de una extrema derecha fascista o neofascista. Pero cada vez más, en el "huevo de la serpiente del PP" el feto fascistoide se deja ver. Las luchas intestinas cada vez apuntan a crear de autónoma e independientemente un polo ultramontano capaz de dirigir política e ideológicamente la refundación soñada. El tal Sostres continúa, aunque su nuevo caudillo (a), que salvará a su patria humillada, da un poco de verguenza ajena: “Más temprano que tarde, cuando el tren de la Historia pase por encima de Rajoy, poniendo en evidencia su incompetencia y su cobardía, alguien emprenderá las reformas imprescindibles que necesita España (…) Cuando Rajoy ganó por mayoría absoluta todo el mundo dijo que aquella victoria finiquitaba las posibilidades de Esperanza Aguirre de convertirse algún día en presidenta del Gobierno. Hoy cada vez más personas giran sus ojos hacia ella". ¡Dios nos libre!
lunes, 3 de septiembre de 2012
¿Segunda época?
La última hormiga, ha estado aletargada durante varios meses. Causas varias, razones diversas. Y eso que los acontecimentos han seguido aconteciendo, valga la redundancia, y este insecto ha seguido, mal que mal, sobreviviendo. A duras penas, eso sí, todo hay que decirlo. Quizás a esta hormiga la realidad social al mismo tiempo le fascina y le excede, le preocupa y le da miedo; le inquieta y le cansa. Por eso, su deseo se debilita y otras "causas", en el sentido lacaniano, lo llevan de un lado a otro.
Una hormiga solitaria es una contradicción o por lo menos una paradoja con patas. Su libertad la gana a condición de una cierta marginalidad, una extrañeza y una perplejidad frente a lo que le rodea. Esto produce algo de lucidez y, al mismo tiempo, distancia frente a sus semejantes del hormigero. Las opciones exstenciales tienen lo que tienen y son lo que son.
Sea como sea, trataremos de iniciar algo así como una segunda época que durará lo que tenga que durar. El cuerpo, la mente y el deseo dirán.
“Muchas veces me dan como ataques de ira por todo lo que se ha perdido. Otras veces pienso que, a este mundo venimos sin nada, en pelotas y que hay que seguir adelante”. Lo dice Marriano García, vecino de Robledo de Chabela, Comunidad de Madrid, mirando el bosque, ahora quemado, que rodeaba su casa. Pues eso: a seguir con un poco de ira y en pelotas haciendo frente a los incendios de nuestra vida, los internos y los externos. Filosofía de andar por casa pero certera.
Una hormiga solitaria es una contradicción o por lo menos una paradoja con patas. Su libertad la gana a condición de una cierta marginalidad, una extrañeza y una perplejidad frente a lo que le rodea. Esto produce algo de lucidez y, al mismo tiempo, distancia frente a sus semejantes del hormigero. Las opciones exstenciales tienen lo que tienen y son lo que son.
Sea como sea, trataremos de iniciar algo así como una segunda época que durará lo que tenga que durar. El cuerpo, la mente y el deseo dirán.
“Muchas veces me dan como ataques de ira por todo lo que se ha perdido. Otras veces pienso que, a este mundo venimos sin nada, en pelotas y que hay que seguir adelante”. Lo dice Marriano García, vecino de Robledo de Chabela, Comunidad de Madrid, mirando el bosque, ahora quemado, que rodeaba su casa. Pues eso: a seguir con un poco de ira y en pelotas haciendo frente a los incendios de nuestra vida, los internos y los externos. Filosofía de andar por casa pero certera.
martes, 2 de agosto de 2011
Las primas de riesgo
Se supone que cuando la prima de riesgo sube hay que preocuparse. Hoy ha subido mucho para España.Yo no me preocupo porque no tengo ni idea de lo que la palabreja significa ni ganas de intentar entenderlo.Que los años pasan y el tiempo para aprender se reduce y hay que destinarlo a estudiar cosas mucho más importantes: ornitología, por ejemplo. La "ciencia triste", la ciencia económica en su versión financiera y bursátil, crea realidades y luego nos hace temerlas. Y el temor, ya se sabe, es un maravilloso estímulo para hacer desviar la atención de las cosas importantes como la ornitología, repito.
Cuando alguien quiere vender realidades que no existen las inventa a través del lenguaje. Las palabras dan para todo. Los poetas lo han hecho siempre así. Huidobro, chileno de París, vestido de creacionista, inventó a destajo; claro que se le pasó la mano con tanto tratalí, tralalá, carambantatúes y golonniñas, como decía Bolaño, que todo lo sabía. Y escribiendo cosas tales como que "Los astros del destino nadan sin ruido". A los teóricos y prácticos de las finanzas les ocurre lo mismo, por eso se han pasado la vida inventando "productos financieros" falsos como Judas pero con "efectos de realidad" como dirían los sociólogos listos, es decir, franceses. Ahora entre tanta subprime, "bonos basura" y "primas de riesgo" no sabemos si lo que tenemos en el banco, es ahorro, inversión o caca. Será mejor que me vaya a estudiar el ciclo de reproducción de las avutardas esteparias que ya anochece.
Cuando alguien quiere vender realidades que no existen las inventa a través del lenguaje. Las palabras dan para todo. Los poetas lo han hecho siempre así. Huidobro, chileno de París, vestido de creacionista, inventó a destajo; claro que se le pasó la mano con tanto tratalí, tralalá, carambantatúes y golonniñas, como decía Bolaño, que todo lo sabía. Y escribiendo cosas tales como que "Los astros del destino nadan sin ruido". A los teóricos y prácticos de las finanzas les ocurre lo mismo, por eso se han pasado la vida inventando "productos financieros" falsos como Judas pero con "efectos de realidad" como dirían los sociólogos listos, es decir, franceses. Ahora entre tanta subprime, "bonos basura" y "primas de riesgo" no sabemos si lo que tenemos en el banco, es ahorro, inversión o caca. Será mejor que me vaya a estudiar el ciclo de reproducción de las avutardas esteparias que ya anochece.
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viernes, 22 de julio de 2011
Esos años
Para Jennifer, que estuvo ahí.
Existieron unos años negros, monstruosos e infames donde la dignidad humana era arrastada, pisoteada y electrocutada. Años de sadismo y de terror.Vivimos con el cotidiano espanto que se nos pegaba a los huesos y se nos metía en todos los huecos del alma. Años de supervivencia entremezclados con una lucha mucho más instintiva y valiente que lúcida, pero real al fin y al cabo. Necesaria o imprescindible y hermosa a su manera.
Inciertos y temerosos éramos las caras de una misma moneda que aprendía a girar sobre el vértice de la vida en su versión más dolorosa. Luego vino la aparente luz y con ella los tránsfugas, renegados y acomodaticios. Al horror lo reemplazó el aburrimiento y el hastío.
De los años negros queda la herida definitiva y total pero también el recuerdo agradecido hacia los pocos que acompañaron a los solitarios entre las bugambilias y los árboles taciturnos del Pedagógico.
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