lunes, 6 de diciembre de 2010

Sopas de plásticos (1)


Cuentan que Charles Moore, oceanógrafo, en un viaje después de participar en una competición marina, se desvió de su ruta  por el Pacífico Norte y se encontró con una densa masa de plásticos flotantes. Todo tipo de envases y objetos de plástico se movían lentamente sobre la superficie del mar formando una espesa sopa de residuos multicolores. Esos residuos, eran y son, la consecuencia de la deglución voraz de los objetos de consumo por las sociedades situadas alrededor de esa zona del pacífico, EEUU y Japón principalmente, a los que se añaden los desechos de los grandes barcos. Recientes investigaciones han concluido que también existen estas bolsa de basuras flotantes en otros lugares como en el Atlántico Norte y en otras zonas donde las corrientes configuran  “giros” oceánicos.

Cumpliendo rigurosamente con una de las leyes de la ecología propuestas por Barry Commoner, la cual dice que "todas las cosas han de ir a parar a alguna parte”, los residuos producidos tierra adentro, van a parar a través de los ríos, al mar. Se trata de plásticos fotodegradables que se desintegran en pedazos más pequeños hasta llegar a nivel molecular, pudiendo ser ingeridos por diversos tipos de animales marinos, entrando de esta manera en la cadena alimenticia de la cual los seres humanos formamos parte. Aunque pueden llegar alcanzar niveles microscópicos permanecen siendo polímeros que, por sus particulares características químicas, pueden tener consecuencias impredecibles para todos los organismos vivos.

Los materiales plásticos forman parte de la civilización industrial en general y del capitalismo en particular. La civilización del petróleo es también la civilización del plástico. Precísamente en la plasticidad o maleabilidad  de estos materiales se expresa, metafóricamente, la demanda de maleabilidad universal necesaria para la producción masiva del capitalismo industrial, voraz en sus intenciones y ciego en la previsión de las consecuencias de sus acciones. Las sopas de basuras desperdigadas por los océanos, imagen del horror tecnoindustrial, son una de las consecuencias de esta ceguera.

Para saber más sobre este tema se pueden visitar las siguientes páginas:

madrid+d
miprvcom
Greenpeace

3 comentarios:

  1. En África prospera un arbolito que, a pesar de la falta de agua, se llena de flores de desteñidos colores.

    http://wwwdelivery.superstock.com/WI/223/1654/PreviewComp/SuperStock_1654R-20479.jpg

    En África también, el gobierno ruandés impide a los visitantes llevar bolsas de plástico. En la aduana chilena hay que botar la fruta y guardar la bolsa; en la aduana ruandesa, al revés.

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  2. En lo que respecta al jamón serrano, a mí me quitaron, en la aduana chilena, el continente y el contenido.

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  3. Aparte de los bolos, el deporte favorito de los asturianos de mi pueblo consistía en ver quién entraba más chorizos por Los Cerrillos. Claro que entonces no existían las bolsas de plástico o eran un lujo de madrileño.

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