lunes, 22 de noviembre de 2010

Estúpidos xenófobos

La estúpida xenofobia se ha normalizado en el discurso social. La diferencia entre los distintos sujetos políticos es de tono o intensidad, no de fondo. En España y particularmente en Cataluña la xenofobia campa a sus anchas. Utilizado y probado como excelente recurso electoralista se activa y desactiva dependiendo de las necesidades del momento. Alicia Sánchez Camacho, la candidata del PP a la Generalitat,  ha aprobado un videojuego en el cual ella como protagonista se enfrentaba a todos los peligros que acechan a Cataluña: al independentismo, al despilfarro, al desempleo y, como  no, a la llamada inmigración ilegal. La rectificación posterior achacando a la empresa que diseñó el video juego la sustitución de "mafias" por "ilegales", no se la cree nadie.

La xenofobia, miedo animal de la horda primitiva, se repite como una constante a lo largo de la evolución de la especie. El rechazo al "intruso responsable de todos los males de la ciudad" según la expresión de Julia Kristeva, contiene la propuesta de su eliminación para pacificar al grupo. La correlación entre crisis del endogrupo y rechazo al exogrupo es alta.

Pero, frente a la pulsión xenofóbica, burda, elemental y estúpida,  la cultura humana ha ido desarrollando, como antídoto, la tolerancia y el respeto al Otro. En cada época histórica se expresa la lucha entre esa pulsión destructiva del vínculo social y la racionalidad integradora y tolerante que busca la articulación de lo diverso en lo común. El proyecto democrático pasa en la actualidad por reforzar la tolerancia, excepto con los intolerantes.

PD: En las elecciones catalanas del pasado domingo la xenófoba Plataforma per Catalunya no consigue escaños en el Parlamento pero saca 75.000 votos. Para ponerse a temblar.

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