La xenofobia, miedo animal de la horda primitiva, se repite como una constante a lo largo de la evolución de la especie. El rechazo al "intruso responsable de todos los males de la ciudad" según la expresión de Julia Kristeva, contiene la propuesta de su eliminación para pacificar al grupo. La correlación entre crisis del endogrupo y rechazo al exogrupo es alta.
Pero, frente a la pulsión xenofóbica, burda, elemental y estúpida, la cultura humana ha ido desarrollando, como antídoto, la tolerancia y el respeto al Otro. En cada época histórica se expresa la lucha entre esa pulsión destructiva del vínculo social y la racionalidad integradora y tolerante que busca la articulación de lo diverso en lo común. El proyecto democrático pasa en la actualidad por reforzar la tolerancia, excepto con los intolerantes.
PD: En las elecciones catalanas del pasado domingo la xenófoba Plataforma per Catalunya no consigue escaños en el Parlamento pero saca 75.000 votos. Para ponerse a temblar.
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