domingo, 28 de noviembre de 2010

Sonrisas

Yeboah, africano de Ghana, habla tres idiomas y no tiene esperanzas. Las tuvo, pero ahora no. Gasta los días repitiendo "buenos días señor" " buenos días señora" mecánicamente, pero con una sonrisa transparente, a todos los que salen del supermercado del barrio. Yeboah vive de sus limosnas pero sigue sonriendo. Estudió hasta segundo curso de Ingeniería en la Universidad, en Accra su ciudad natal. Pero Ghana es uno de los países más pobres del mundo. Por eso Yeboah un día decidió que había que emigrar y viajó miles de kilómetros cruzando desiertos y selvas hasta llegar Mauritania. Desde allí una frágil embarcación lo dejó, muerto de frío, una noche en las costas de Canarias. Yeboah, es ahora un inmigrante irregular en Madrid. No tiene papeles y no puede trabajar; no puede trabajar porque no tiene papeles. Está atrapado en la circularidad del infierno administrativo y en un limbo existencial. No hay movimiento posible: ni hacia atrás ni hacia adelante y siempre en los márgenes. Yeboah no tiene esperanzas pero sigue sonriendo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario