Las inmundicias, con el agua, se filtran. Ahora son las cacas de la política norteamericana las que rezuman desde las alcantarillas mediáticas. A podrido huele en todas partes pero, al parecer, no en Dinamarca. O no todavía; quién sabe. Nada que no se intuyera que hacía y hace el amo del mundo y otros amos menores. Lo manifiesto rubrica lo supuesto.
Ahora que Wikileaks ha abierto la caja de pandora, viene el trabajo periodístico. Javier Moreno, Director de El País, dice explícitamente que irán extrayendo, desde el sustrato informativo de los documentos revelados, "las historias que sean relevantes para la opiníón pública". La construcción mediática y, por lo tanto mediada, del acontecimiento político ha comenzado a partir de la alianza entre Le Monde, El País, The Guardian y otros medios. Nos encontraremos con historias filtradas, interpretadas y, pausadamente publicadas de acuerdo a sus intereses comerciales, por algunos de los grandes soportes de información mundiales.
Los espías están para espiar pero uno esperaba que trabajaran mejor, que para eso les pagan y, según dicen, bien. Finanzas de pacotilla, políticos idem, espías que ya ni te cuento y empresas periodísticas oportunistas. Esto va de mal en peor.
lunes, 29 de noviembre de 2010
domingo, 28 de noviembre de 2010
Sonrisas
Yeboah, africano de Ghana, habla tres idiomas y no tiene esperanzas. Las tuvo, pero ahora no. Gasta los días repitiendo "buenos días señor" " buenos días señora" mecánicamente, pero con una sonrisa transparente, a todos los que salen del supermercado del barrio. Yeboah vive de sus limosnas pero sigue sonriendo. Estudió hasta segundo curso de Ingeniería en la Universidad, en Accra su ciudad natal. Pero Ghana es uno de los países más pobres del mundo. Por eso Yeboah un día decidió que había que emigrar y viajó miles de kilómetros cruzando desiertos y selvas hasta llegar Mauritania. Desde allí una frágil embarcación lo dejó, muerto de frío, una noche en las costas de Canarias. Yeboah, es ahora un inmigrante irregular en Madrid. No tiene papeles y no puede trabajar; no puede trabajar porque no tiene papeles. Está atrapado en la circularidad del infierno administrativo y en un limbo existencial. No hay movimiento posible: ni hacia atrás ni hacia adelante y siempre en los márgenes. Yeboah no tiene esperanzas pero sigue sonriendo.
lunes, 22 de noviembre de 2010
Estúpidos xenófobos
La estúpida xenofobia se ha normalizado en el discurso social. La diferencia entre los distintos sujetos políticos es de tono o intensidad, no de fondo. En España y particularmente en Cataluña la xenofobia campa a sus anchas. Utilizado y probado como excelente recurso electoralista se activa y desactiva dependiendo de las necesidades del momento. Alicia Sánchez Camacho, la candidata del PP a la Generalitat, ha aprobado un videojuego en el cual ella como protagonista se enfrentaba a todos los peligros que acechan a Cataluña: al independentismo, al despilfarro, al desempleo y, como no, a la llamada inmigración ilegal. La rectificación posterior achacando a la empresa que diseñó el video juego la sustitución de "mafias" por "ilegales", no se la cree nadie.
La xenofobia, miedo animal de la horda primitiva, se repite como una constante a lo largo de la evolución de la especie. El rechazo al "intruso responsable de todos los males de la ciudad" según la expresión de Julia Kristeva, contiene la propuesta de su eliminación para pacificar al grupo. La correlación entre crisis del endogrupo y rechazo al exogrupo es alta.
Pero, frente a la pulsión xenofóbica, burda, elemental y estúpida, la cultura humana ha ido desarrollando, como antídoto, la tolerancia y el respeto al Otro. En cada época histórica se expresa la lucha entre esa pulsión destructiva del vínculo social y la racionalidad integradora y tolerante que busca la articulación de lo diverso en lo común. El proyecto democrático pasa en la actualidad por reforzar la tolerancia, excepto con los intolerantes.
PD: En las elecciones catalanas del pasado domingo la xenófoba Plataforma per Catalunya no consigue escaños en el Parlamento pero saca 75.000 votos. Para ponerse a temblar.
La xenofobia, miedo animal de la horda primitiva, se repite como una constante a lo largo de la evolución de la especie. El rechazo al "intruso responsable de todos los males de la ciudad" según la expresión de Julia Kristeva, contiene la propuesta de su eliminación para pacificar al grupo. La correlación entre crisis del endogrupo y rechazo al exogrupo es alta.
Pero, frente a la pulsión xenofóbica, burda, elemental y estúpida, la cultura humana ha ido desarrollando, como antídoto, la tolerancia y el respeto al Otro. En cada época histórica se expresa la lucha entre esa pulsión destructiva del vínculo social y la racionalidad integradora y tolerante que busca la articulación de lo diverso en lo común. El proyecto democrático pasa en la actualidad por reforzar la tolerancia, excepto con los intolerantes.
PD: En las elecciones catalanas del pasado domingo la xenófoba Plataforma per Catalunya no consigue escaños en el Parlamento pero saca 75.000 votos. Para ponerse a temblar.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Un tal Sostres
Nuestro primer candidato a la perplejidad es un tal Sostres. Habitante habitual de los basureros mediáticos de segunda o tercera división, ha tenido su minuto de gloría al decir más alto y más claro en un contexto semi privado lo que habitualmente dice alto y claro en contextos públicos.
Distingamos dos planos: el del individuo y el de su discurso. El tal Sostres es un personaje con ética de estercolero y comportamiento de basura orgánica no reciclable. Como discurso es afín al de esa nasusebunda ralea de comentaristas mediáticos que poco a poco han ido consolidadando medios de comunicación y tejiendo una red ideológica facistoide que domina el sentido común de la derecha española. Desde los márgenes de esta derecha y liderados por conversos de todo tipo, provenientes a la otrora digna izquierda de este país, personajes histriónicos, verborreicos y falsos han sabido disputar y ganar un espacio a la derecha oficial representada por el PP. Aunque ésta sigue aportando los votos ellos aportan la ideología y los exabruptos.
Desde sus tribunas en la prensa, la radio, la televisión e Internet han ido y emitiendo un discurso burdo, basado en un populismo de manual, discriminador de minorías, sexista y xenófobo pero eficaz para desarrollar una identidad cultural y política distintiva. El fascismo, ya se sabe, en el plano discursivo se basa en "decir aquello que todos piensan o sienten pero nadie se atreve a decir". Apoyados en este principio verbalizan y argumentan con lógica simplona, pero eficaz, lo que se supone que son las preocupaciones y sentimientos más recónditos de la ciudadanía. De vez en cuando se pasan de los límites razonables de lo irracional, como en el caso del tal Sostres, pero este exceso se mueve dentro de la normalidad del desborde. Todo está bajo control porque este discurso poco a poco se ha ido situando en el centro ideológico de la sociedad, es decir, en todas partes.
Distingamos dos planos: el del individuo y el de su discurso. El tal Sostres es un personaje con ética de estercolero y comportamiento de basura orgánica no reciclable. Como discurso es afín al de esa nasusebunda ralea de comentaristas mediáticos que poco a poco han ido consolidadando medios de comunicación y tejiendo una red ideológica facistoide que domina el sentido común de la derecha española. Desde los márgenes de esta derecha y liderados por conversos de todo tipo, provenientes a la otrora digna izquierda de este país, personajes histriónicos, verborreicos y falsos han sabido disputar y ganar un espacio a la derecha oficial representada por el PP. Aunque ésta sigue aportando los votos ellos aportan la ideología y los exabruptos.
Desde sus tribunas en la prensa, la radio, la televisión e Internet han ido y emitiendo un discurso burdo, basado en un populismo de manual, discriminador de minorías, sexista y xenófobo pero eficaz para desarrollar una identidad cultural y política distintiva. El fascismo, ya se sabe, en el plano discursivo se basa en "decir aquello que todos piensan o sienten pero nadie se atreve a decir". Apoyados en este principio verbalizan y argumentan con lógica simplona, pero eficaz, lo que se supone que son las preocupaciones y sentimientos más recónditos de la ciudadanía. De vez en cuando se pasan de los límites razonables de lo irracional, como en el caso del tal Sostres, pero este exceso se mueve dentro de la normalidad del desborde. Todo está bajo control porque este discurso poco a poco se ha ido situando en el centro ideológico de la sociedad, es decir, en todas partes.
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