lunes, 10 de enero de 2011

Verano

El aburrídísimo fin de año propicia las lecturas atrasadas. El limbo existencial provocado por los fastos del consumismo no deja muchas alternativas. Me zampo, entonces, Verano de J. Coetzee casi en una noche (Josepepe ya había comentado el libro en el momento de su lanzamiento). Aquí Coetzee riza el rizo de la técnica autobiográfica. Jugando con la verdad y la verosimilitud, escribe una entretenida ficción solipsista fuera del tiempo (el escritor ya está muerto) y hablada por otros. Elige el punto de vista documental de un biógrafo que decide revisar una etapa concreta de la vida del escritor, mediante entrevistas a algunos de los que lo conocieron. Estos, principalmente mujeres, explicitan sin misericordia su visión del personaje. Son miradas, la mayoría de ellas, descarnadas, en ocasiones crueles, pero siempre sinceras sobre un Coetzee que no ofrece resistencia sino que, por el contrario, promueve el retrato de vulgaridad desnuda con el que se presenta al lector. Exhibicionismo literario de alto vuelo.

El trasfondo, como en casi todas sus novelas, es la Sudáfrica racista y provinciana (¿será lo segundo causa de lo primero?) cuya historia en los últimos cincuenta años determinarán en gran medida la disyuntivas existenciales del escritor. Una prosa minuciosa dibuja con pulcritud los contornos de la sinrazón racista entretejida con los avatares de un individuo distanciado de todo y, por supuesto, de él mismo. Reflexión sobre los sentimientos, sobre la libertad de elección, la infidelidad,  la distancia persona/personaje... es decir, sobre la verdad en las relaciones humanas. Altamente recomendable, incluso para acompañar el insomnio.

1 comentario:

  1. Veo que para Babelia fue el mejor libro del 2010. No seré yo quien me contradiga. Para variar el punto de vista, y como sé que una señora muy querida también lo leyó (en Bolivia!), voy a preguntarle a ver qué dice.

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